La portada de tu web debe contestar en pocos segundos cuatro cosas: a qué te dedicas, dónde, para quién y qué debe hacer la persona a continuación. Si un visitante nuevo no lo entiende nada más llegar, tampoco lo entenderá Google, que lee la misma página con las mismas pistas. Una portada clara ayuda a las dos partes a la vez.
Es una de las páginas que más se descuidan. Se llena de eslóganes, de una foto bonita y de un "bienvenidos", y se olvida de lo básico.
¿Qué debe decir la portada de un negocio para que Google lo entienda?
Piensa en la portada como en el cartel de la puerta de un local. Debe dejar claro, con palabras de uso corriente, estos cuatro puntos:
- Qué haces. El servicio o producto principal, nombrado como lo busca la gente, no como lo llamas tú internamente.
- Dónde. La ciudad, la zona o el ámbito en el que trabajas, aunque solo sea una vez y de forma natural. Si vendes en toda España, dilo.
- Para quién. Particulares, empresas, familias, comunidades de vecinos… Quien se reconoce en la descripción sigue leyendo.
- Qué hacer ahora. Un camino evidente: llamar, pedir presupuesto, reservar, ver los servicios.
Estas pistas deben aparecer en los sitios donde Google y el visitante miran primero: el título de la página, el titular grande de arriba y el primer párrafo. No hace falta repetir tu palabra clave veinte veces; basta con decir bien lo que haces una vez, con las palabras que usaría tu cliente. De hecho, meter más palabras clave no hace mejor el SEO.
Un ejemplo hipotético de antes y después
Imagina una empresa de reformas de una ciudad mediana.
Antes. El titular dice "Soluciones integrales para tu hogar. Calidad y compromiso desde hace más de veinte años". Debajo, una imagen de carrusel y el botón "Saber más". Ni Google ni el visitante saben si hacen cocinas, tejados o pintura, ni en qué ciudad.
Después. El titular dice "Reformas de baños y cocinas en Zaragoza y alrededores". Debajo, una frase corta: "Para particulares que quieren renovar su vivienda sin sorpresas en el presupuesto. Te visitamos, medimos y te enviamos una propuesta por escrito". A continuación, un botón de "Pedir presupuesto" y el teléfono bien visible, junto con tres enlaces a las páginas de baños, cocinas y reformas integrales.
Todo lo importante está en el primer vistazo, sin florituras. La segunda versión también es más honesta: describe un servicio concreto en lugar de adjetivos que valdrían para cualquier negocio.
¿Qué ayuda a un visitante nuevo a decidir en la portada?
Una vez que saben quién eres, los visitantes buscan señales de confianza. No necesitas muchas, pero sí que sean verdaderas:
- Datos de contacto visibles: teléfono, correo o formulario simple, y dirección si tienes local.
- Opiniones reales de clientes, citadas con su permiso, o un enlace a tu ficha de Google.
- Fotos de tu trabajo o de tu equipo, no imágenes de archivo que podrían ser de cualquier empresa.
- Un botón principal, uno solo, con un texto concreto como "Pedir presupuesto" en vez de "Enviar".
- Datos de quién eres: el nombre de las personas, el tiempo que lleváis en esto, la forma de trabajar.
Evita las afirmaciones que nadie puede comprobar, del tipo "los mejores". Un dato verificable pesa más que un superlativo. Para elegir bien qué botón poner, te ayudará cómo usar llamadas a la acción que funcionen.
¿A qué páginas debe llevar la portada después?
La portada es el punto de reparto: debe enviar al visitante a las páginas que más importan. Para Google, esos enlaces internos también son un mapa de qué partes de tu web son principales.
- Tus servicios o productos principales, cada uno con su enlace directo.
- La página de contacto, que no debe ser difícil de encontrar.
- Un par de artículos útiles que respondan a las dudas más habituales de tus clientes, si tienes blog.
- Una página de "quiénes somos" breve, que cuente quién hay detrás.
Menos es más. Un menú con quince opciones desorienta; cinco o seis bien elegidas guían. Si te preguntas qué página debe recibir a quien llega desde un anuncio, no siempre es la portada: lo desarrollamos en landing específica o página de inicio: adónde envías el clic.
Lo que sobra en la mayoría de portadas
Hay elementos que se ponen por costumbre y suelen restar:
- Un eslogan vacío que no dice a qué te dedicas.
- Un carrusel de imágenes que cambia solo, difícil de leer y que oculta el mensaje.
- Un vídeo que se reproduce solo con sonido o que retrasa la carga.
- Bloques de texto escondidos o escritos solo para Google, que el visitante ni ve.
- Una lista larga de servicios sin enlaces, que impresiona pero no lleva a ninguna parte.
Un rediseño vistoso no arregla lo anterior. Tienes el argumento en un rediseño bonito no mejora el SEO de forma automática.
Prueba de cinco segundos para tu portada
Antes de dar por buena tu portada, haz esta comprobación con alguien que no conozca tu negocio:
- Enséñale la portada durante cinco segundos y ocúltala.
- Pregúntale a qué se dedica la empresa, dónde y qué haría a continuación.
- Si dudó o respondió algo distinto de lo que querías, reescribe el titular.
- Repite la prueba en el móvil, donde la mayoría verá tu página primero.
Es una prueba casera, sin cifras, pero muy reveladora. Si falla, lo normal es que también le cueste a Google.
Conclusión
Una buena portada no necesita ser espectacular: necesita ser clara. Dice a qué te dedicas, dónde trabajas, para quién y cuál es el siguiente paso, con las palabras que usa tu cliente, y reparte a la gente hacia las páginas que importan. Ese esfuerzo ayuda tanto a las personas como al buscador a entender tu negocio.
La portada la redactas tú, porque nadie conoce mejor tu forma de explicarte. AutoAd se ocupa de otra parte: publica artículos en tu web, puntúa cada uno antes de publicarlo y vigila las posiciones, pero el mensaje que da sentido a todo lo demás sigue empezando en tu portada. Si quieres saber más, solicita acceso a AutoAd.