Vas a encargar una web nueva, o un rediseño de la que tienes, y el estudio te enseña maquetas preciosas. Tú sabes que quieres verla bonita, pero también que te encuentren en Google. Y ahí surge la duda: ¿cómo compruebas que quien la construye lo está haciendo bien si no eres técnico?
La buena noticia es que no hace falta entender de código. Hace falta saber qué pedir, pedirlo por escrito en el presupuesto y comprobarlo al recibir el trabajo. Esta es una lista pensada para dueños de negocio, con cada término explicado en una frase.
Antes de diseñar: que te pregunten por lo que busca tu cliente
Una web que Google entiende empieza en una conversación, no en un menú. Pide que, antes de dibujar nada, te pregunten qué servicios o productos quieres vender primero, en qué zona trabajas y cómo pregunta la gente por lo que haces.
De ahí sale algo muy práctico: una página por cada servicio o producto importante. Imagina una empresa de reformas que lo mete todo en una sola página titulada "Servicios". Google no sabe si la web trata de baños, de cocinas o de pintura. Con una página para cada cosa, cada una puede aparecer cuando alguien busca justo eso.
Si el estudio te enseña el diseño sin haber hablado antes de esto, no es una mala señal por sí sola, pero sí es una pregunta que te toca hacer.
Lo que debería venir de serie: la lista técnica en lenguaje llano
Estos puntos los hace cualquier profesional con experiencia sin cobrarlos aparte. Puedes incluirlos en el encargo como requisitos:
- Título y descripción propios en cada página. Es el texto azul y el resumen que aparecen en los resultados de Google. Si son iguales en todas las páginas, o están vacíos, Google tiene menos pistas.
- Direcciones legibles. Una dirección que termina en "reformas-de-banos" se entiende; una llena de números y símbolos, menos.
- Una jerarquía de títulos ordenada. Cada página con un título principal y subtítulos que sigan la lógica del texto, no elegidos solo por el tamaño de letra.
- Web que se vea bien en el móvil. Gran parte de quien te busca lo hará desde el teléfono; pide que la pruebes en tu propio móvil antes de dar el visto bueno.
- Carga rápida. Sin obsesionarse con números: si al abrirla en el móvil con datos tarda y salta de sitio, pide que lo revisen.
- Conexión segura (el candado del navegador). Hoy es lo mínimo.
- Mapa del sitio y archivo para rastreadores. Son dos ficheros que le dicen a Google qué páginas existen y cuáles no le interesan. Que te lo entreguen configurado y enviado a Google.
- Imágenes ligeras y con texto alternativo. El texto alternativo describe la foto para quien no puede verla y ayuda a los buscadores a entenderla.
- Textos que puedas editar tú. Si el texto está metido dentro de imágenes, ni Google lo lee ni tú lo puedes cambiar.
Si ya tienes web y la cambias: el peligro de las direcciones antiguas
Este punto es el que más daño hace cuando se olvida. Si tu web actual ya aparece en Google y la nueva cambia las direcciones de las páginas, todo lo que tenías ganado se queda apuntando a páginas que ya no existen.
La solución se llama redirección: una instrucción que dice "quien pida esta dirección antigua, llévalo a esta nueva". Pide que te entreguen, antes de publicar, un listado de direcciones antiguas y a qué página nueva va cada una. Es un documento sencillo que tú mismo puedes leer, y si el estudio no sabe de qué hablas, ya tienes información sobre su experiencia con buscadores.
Lo que no deberías aceptar como respuesta
Hay frases que conviene tratar con cautela cuando preguntas por buscadores:
- "El SEO lo hacemos después." Hay cosas que se pueden arreglar luego, pero la estructura y las direcciones cuestan mucho más de cambiar con la web ya publicada.
- "Te prometemos aparecer en primera posición." Nadie controla lo que hace Google, ni cuánto tardará. Un compromiso honesto habla de dejar la web bien preparada, no de posiciones concretas.
- "Tenemos un plugin que lo hace todo." Una herramienta ayuda, pero no decide qué páginas necesita tu negocio ni qué texto debe llevar cada una.
- "Eso ya lo verás tú." Pide que las cuentas de Google Search Console y de analítica queden a tu nombre, con el estudio como invitado. La web y sus datos son tuyos.
Si quieres profundizar en cómo funciona todo esto desde cero, te sirve cómo empezar con el SEO desde cero en tu empresa, y para entender qué ver cuando la web ya esté publicada, cómo aprovechar Google Search Console.
Lo que una web bien hecha no puede hacer sola
Aquí viene la parte que suele quedar fuera de los presupuestos. Una web técnicamente impecable es como un local bien construido con un buen escaparate: lo que le falta es una razón para que la gente entre. Y esa razón, en buscadores, es el contenido: páginas y artículos que respondan a lo que tus clientes escriben en Google.
Ese trabajo no termina el día de la entrega, sino que es continuo. Tienes varias formas de cubrirlo: escribirlo tú, contratar a un redactor, pedir al propio estudio un servicio de contenidos si lo ofrece (algunos lo hacen muy bien y te ahorran coordinar a nadie) o apoyarte en software. AutoAd entra en esta última opción: genera y publica artículos en tu web y deja que tú te dediques a tu negocio.
Lo importante es decidirlo desde el principio, porque una web preciosa sin nadie que la alimente suele quedarse quieta durante meses. Como explicamos en cuánto tarda el SEO en dar resultados, el efecto se construye con constancia y no de un día para otro.
Checklist final para pegar en tu encargo
Antes de firmar, comprueba que el documento incluye:
- Una página por cada servicio o producto principal.
- Título y descripción propios por página.
- Versión móvil probada en un teléfono real.
- Conexión segura y mapa del sitio enviado a Google.
- Listado de redirecciones si cambias de web.
- Cuentas de Search Console y analítica a tu nombre.
- Acuerdo claro sobre quién se ocupa del contenido después de la entrega.
Conclusión
Una web que Google entiende no es magia: es una lista de requisitos concretos que puedes pedir por escrito, comprobar al recibirla y, después, alimentar con contenido de forma constante. Pedir todo esto no es ser desconfiado, es encargar el trabajo completo.
En ese segundo tramo, el del contenido continuo, AutoAd genera y publica los artículos en tu web; si quieres verlo funcionar en tu web, solicita acceso a AutoAd y entra en la lista de espera.