Casi todos los negocios están en internet. Hay un dominio pagado, un perfil en algún directorio, una cuenta abierta hace dos años, un teléfono publicado en tres sitios. Muy pocos tienen presencia, y la diferencia se resume en una frase: estar es algo que has hecho tú; tener presencia es algo que le ocurre a otra persona.
La presencia digital real sucede cuando alguien que no te conoce, y que nadie te ha recomendado, puede encontrarte, fiarse de lo que ve y contactarte sin que tú tengas que intervenir. Todo lo demás son señales de vida en un escaparate al que nadie se asoma.
Estar es un dato; tener presencia es un resultado
Esta distinción parece de matiz, pero cambia lo que se mide. Estar se mide contando: cuántas cuentas, cuántos perfiles, cuántas páginas. Tener presencia se mide por lo que hace un desconocido. Un negocio puede estar en veinte sitios y no ser encontrable en ninguno, igual que puede estar en tres y recibir llamadas cada semana.
Como contar es fácil y observar a un desconocido es incómodo, casi todos acabamos contando. Cada cuenta nueva da sensación de avance. Pero el cliente que teclea algo en su móvil no sabe cuántas cuentas tienes, solo ve lo que Google le enseña.
La prueba del desconocido: cinco búsquedas
Haz este ejercicio en una ventana privada del navegador, mejor desde el móvil, y apunta qué ocurre en cada una:
- Lo que haces más tu ciudad, sin tu nombre. Por ejemplo, "clases de cerámica en Valladolid". Es la búsqueda de un cliente nuevo. Si no apareces en la primera página, el desconocido nunca llega a ti por aquí.
- Tu nombre, solo. ¿Sale tu web arriba? ¿Tu ficha con el mapa? ¿Datos coherentes o mezclados con los de otro negocio parecido? Esto es lo que ve quien ya ha oído hablar de ti y quiere comprobarlo.
- Tu nombre más "opiniones". Si aparece algo, ¿es reciente? ¿Es fiable? Si no aparece nada, quien duda se queda sin nada en lo que apoyarse.
- Una pregunta que se hace un cliente antes de decidir. "Cuánto cuesta una clase", "cómo elegir un curso de cerámica". Si nadie te encuentra respondiendo a esa duda, estás ausente justo en el momento en que se decide.
- Tu negocio en el móvil, y pulsar el teléfono. ¿El horario es el que es? ¿La dirección lleva a la puerta? ¿Alguien coge la llamada?
Cada búsqueda tiene tres notas posibles: aparezco bien, aparezco mal o no aparezco. Con cinco notas tienes un mapa más útil que cualquier informe con gráficas.
Las cuatro propiedades de una presencia real
Las cinco búsquedas miden cuatro cosas que conviene distinguir:
- Encontrable. Un desconocido llega a ti por lo que haces, no solo por tu nombre. Es lo que miden la primera y la cuarta búsqueda.
- Coherente. Nombre, dirección, teléfono, horario y servicios dicen lo mismo en todas partes. Los datos contradictorios hacen dudar tanto a personas como a buscadores.
- Contestable. Alguien responde: el teléfono suena, el formulario llega, la reseña recibe una contestación. Una presencia que no responde es un anuncio sin mostrador.
- Viva. Hay señales de actividad reciente, sin pretensiones: una novedad, un artículo, un horario de festivos actualizado. La razón por la que esto pesa está en por qué Google desconfía de una web que nunca se toca.
Un negocio puede tener tres de las cuatro y aun así fallar. Una web preciosa que nadie encuentra o una ficha perfecta en la que nadie contesta también son formas de estar sin tener presencia.
Un ejemplo con números inventados
Con datos inventados, un taller de cerámica figura en seis sitios: web, ficha, dos directorios, una red social y un portal de actividades. Al pasarle las cinco búsquedas, sale esto:
- Búsqueda 1, lo que hace más su ciudad: no aparece.
- Búsqueda 2, su nombre: aparece la web y una ficha con un horario de hace años.
- Búsqueda 3, opiniones: cuatro reseñas, ninguna de este año.
- Búsqueda 4, la pregunta del cliente: nada.
- Búsqueda 5, el móvil: el teléfono figura, pero nadie lo coge por las mañanas.
El taller "está" en seis sitios y, de las cinco pruebas, aprueba media. Lo interesante es que arreglarlo no exige más cuentas, sino cambiar de tipo de trabajo: corregir un horario, pedir a los alumnos actuales que cuenten su experiencia, escribir dos páginas que respondan de verdad a lo que se pregunta.
Por dónde empezar si sales mal
No hace falta arreglarlo todo a la vez. Un orden razonable, de más barato a más largo:
- Primero la coherencia, porque cuesta una tarde. Revisa que nombre, dirección, horarios y teléfono coincidan en todos los sitios, y que la ficha esté completa. La guía para hacerlo bien está en cómo optimizar tu ficha de Google Business Profile.
- Después lo contestable: quién coge el teléfono, quién mira el formulario, quién responde las reseñas, y en cuánto tiempo.
- Luego lo encontrable, que es el trabajo largo: páginas y artículos que respondan las búsquedas de un cliente nuevo. Si tras las cinco búsquedas te preguntas por qué no entra nadie, por qué mi web no recibe visitas y cómo cambiarlo ayuda a diagnosticar cuál es tu caso.
- Y por último lo vivo, que consiste en no dejar de hacerlo.
Y si tu duda es más básica, la de que una web publicada no aparece sola, la respuesta corta está en tener web no basta para que Google la muestre sola.
Dónde entra AutoAd
De las cuatro propiedades, AutoAd trabaja sobre dos: que te encuentren y que se note actividad. Escribe y publica artículos con tu voz sobre las búsquedas de tus clientes, avisa a Google y a Bing para que los encuentren y vigila en qué puesto sales. La coherencia de tus datos y las llamadas que entran son cosa tuya: ni actualiza tus directorios ni contesta el teléfono. Por eso el ejercicio de las cinco búsquedas conviene repetirlo cada cierto tiempo, con o sin herramienta.
Conclusión
Contar cuentas no es medir presencia. Lo que cuenta es qué le pasa a un desconocido que teclea lo que tú haces: si te encuentra, si le cuadra lo que ve y si alguien responde. Haz las cinco búsquedas esta semana, apunta las notas y arregla primero la más barata.
Si quieres cubrir con constancia la parte de que te encuentren, ponte en la cola de acceso de AutoAd.