No existe una tarifa única para el marketing de contenidos, y quien te la dé sin preguntarte nada está simplificando. El precio depende de cuánto publicas, de quién lo escribe, de quién lo publica y lo mide, y de cuánto tiempo tuyo hace falta por el camino. Lo que sí se puede hacer es desglosar esas piezas para que puedas comparar presupuestos con criterio.
Esa es la idea de este artículo: ver qué se paga, qué no aparece en la factura pero cuesta igual, y cómo situar cada opción (hacerlo en casa, contratar a alguien o usar un servicio automatizado).
¿Cuánto cuesta el marketing de contenidos?
Depende del alcance, y por eso dos presupuestos que parecen iguales pueden no serlo. El coste sube con la cantidad de piezas al mes, con su longitud y profundidad, con lo técnico que sea tu sector y con lo que haga falta aportar de primera mano: entrevistas, fotografías propias, datos de tus clientes. Baja cuando el volumen es pequeño, los temas son sencillos y tú proporcionas el material. Por eso desconfía de las cifras redondas sin contexto, y pregunta siempre qué incluye exactamente cada cuota.
Lo que se paga: cuatro piezas
Todo el contenido que funciona pasa por cuatro trabajos, aunque a veces vengan en un único paquete:
- Estrategia y temas. Decidir qué preguntas de tus clientes vas a responder y en qué orden. Es el trabajo más invisible y el que más pesa: escribir bien sobre un tema que nadie busca no sirve de nada.
- Redacción. Escribir textos útiles, correctos y con tono de tu negocio. Aquí está la parte más visible del coste, y cambia mucho según quién escriba y cuánto conozca tu sector.
- Publicación. Subir el texto a la web con su formato, sus enlaces y sus imágenes. Parece pequeño y consume tiempo cuando se hace a mano.
- Medición. Comprobar qué artículos aparecen en Google, cuáles traen visitas y cuáles traen consultas, para decidir qué hacer a continuación.
Cuando comparas dos ofertas, mira cuántas de estas cuatro piezas incluye cada una. Una oferta barata que solo cubre la redacción te deja las otras tres a ti.
Lo que no sale en la factura
Hay costes que no aparecen en ningún presupuesto y son reales:
- Tu tiempo. Contar a quien escribe cómo trabajas, responder dudas, revisar borradores y aprobarlos. Aunque delegues, alguien de tu negocio tiene que dedicar atención.
- La revisión. Un texto con un dato desactualizado o una promesa que tu negocio no cumple te puede costar más que el propio artículo.
- La constancia. El contenido rinde cuando se mantiene. Publicar unas semanas y parar es el escenario más caro, porque has pagado y no has acumulado nada.
- Las herramientas. Algunas opciones necesitan que contrates aparte programas de análisis o de publicación.
Si lo haces tú, el coste es tu tiempo. Y tu tiempo tiene un valor: si una hora tuya al atender clientes vale más que una hora redactando, quizá no compense escribir.
¿Es más barato hacerlo en casa o contratar un servicio?
No hay una respuesta que valga para todos. En casa, el desembolso en dinero es el más bajo, pero el coste en horas es el más alto y la constancia depende de tu agenda. Un redactor freelance o una agencia te quitan la redacción, con precios que dependen del alcance y de la experiencia de quien lo hace, a cambio de que sigas aportando información y revisando. Un servicio automatizado fija una cuota mensual conocida y asegura ritmo, pero ofrece menos personalización y menos experiencia personal en cada texto. Si tu voz o tu experiencia son lo que vendes, lo razonable es que escribas tú, o al menos una parte. Si necesitas volumen y constancia sobre preguntas frecuentes de tus clientes, un servicio puede cubrirlo mejor.
Para profundizar, cuánto cuesta posicionar una web en Google amplía qué más entra en la ecuación, y blog de empresa: quién lo escribe compara las tres opciones habituales.
Dónde encajan los planes de AutoAd
AutoAd cubre una parte concreta: la de generar y publicar artículos en tu web para Google, puntuar cada uno antes de publicar y vigilar tus posiciones. Tiene tres planes de SEO: 99 € al mes (3 artículos al día), 199 € (10 al día) y 499 € (100 al día), sin publicar los domingos. La gestión de Google Ads, que es otra cosa, cuesta 150 € al mes aparte, y la inversión en anuncios se paga directamente a Google. No hay permanencia ni pack combinado.
Qué no cubre: no hace vídeo, redes sociales, email ni fotografía propia, y tampoco sustituye tu tiempo. Seguirás necesitando decidir qué ofreces, contestar a quien te escribe y revisar que lo publicado refleja tu negocio. Si quieres comparar su coste por artículo con el de una agencia de contenidos, coste por artículo: agencia de contenidos frente a AutoAd lo plantea con detalle.
Preguntas que conviene hacer antes de aceptar un presupuesto
- ¿Cuántas piezas al mes incluye y de qué longitud aproximada?
- ¿Quién decide los temas y con qué criterio?
- ¿Quién publica en mi web y quién mide los resultados?
- ¿Cuántas rondas de revisión entran en la cuota?
- ¿Qué parte tengo que aportar yo, y cuánto tiempo me llevará?
- ¿Qué pasa con el contenido si dejo de pagar: sigue en mi web?
- ¿Cómo se mide el éxito: visitas, consultas o ventas?
Un proveedor serio contesta a todas sin problema. Si alguna se esquiva, es información.
Conclusión
El marketing de contenidos cuesta lo que cuesten sus cuatro piezas (estrategia, redacción, publicación y medición) más lo que invierte tu propio tiempo, y por eso conviene comparar alcances, no cifras sueltas. Hacerlo en casa, contratar a alguien o usar un servicio son decisiones válidas según cuánto vale tu hora, cuánto necesitas publicar y cuánta voz propia exige tu negocio.
En lo que toca a AutoAd, sus planes de SEO son 99, 199 y 499 € al mes según los artículos al día, Google Ads son 150 € aparte, y puedes empezar sin permanencia: solicita acceso a AutoAd.