Preguntas por ahí cuánto cuesta posicionar una web y recibes respuestas que van desde "te lo hago por 50 euros" hasta presupuestos de varios miles al mes. Con esa horquilla es imposible saber si te están timando, si te están cobrando lo justo o si lo barato te va a salir caro. Y como casi nadie explica qué hay dentro de cada precio, la decisión se toma a ciegas.
Vamos a desmontar la factura por dentro: qué se paga realmente, qué opciones hay y cómo detectar cuándo un precio no encaja con lo que promete.
Qué estás pagando en realidad
Antes de hablar de cifras conviene entender qué compone el trabajo, porque el precio no es más que la suma de estas piezas.
Análisis y estrategia. Entender qué vendes, a quién, y decidir por qué búsquedas merece la pena pelear. Es la parte que menos se ve y la que más determina el resultado: si eliges mal las búsquedas, todo lo demás se desperdicia.
Arreglos técnicos. Que Google pueda entrar, entender y registrar tus páginas. Suele ser un trabajo intenso al principio y luego un mantenimiento ligero.
Contenido. Escribir páginas y artículos que respondan a lo que la gente busca. Es la partida más grande en casi cualquier presupuesto serio, porque es la que hay que repetir mes tras mes.
Autoridad y enlaces. Conseguir que otras webs te mencionen y enlacen. Es lo más lento, lo más caro y donde más malas prácticas hay en el mercado.
Medición y ajuste. Mirar qué está funcionando, corregir lo que no y decidir el siguiente paso. Sin esto, estás publicando a ciegas.
Cualquier presupuesto que recibas es una mezcla de estas cinco cosas. Cuando compares dos ofertas, compara qué proporción de cada una incluyen, no el número final.
Las opciones que existen y qué implica cada una
Hacerlo tú mismo. En dinero cuesta cero o casi cero: Google Search Console es gratis y las herramientas básicas tienen versiones gratuitas suficientes para empezar. Lo que cuesta es tiempo, y mucho más del que la gente calcula: aprender lo básico, investigar búsquedas, escribir, publicar, medir. Y sobre todo, sostenerlo mes tras mes cuando el negocio te reclama por otro lado. Es la opción más común y también donde más proyectos se abandonan a los tres meses.
Un freelance. Suele ser el escalón intermedio. La calidad varía enormemente según la persona, y el riesgo principal es la disponibilidad: si tiene una temporada mala o coge otro cliente grande, tu proyecto se resiente. Pide siempre que te expliquen qué van a hacer cada mes, no solo qué van a conseguir.
Una agencia. Aporta equipo, procesos y capacidad para proyectos grandes. También cuesta bastante más, porque estás pagando estructura además de trabajo. Para una empresa pequeña, el riesgo es acabar siendo el cliente diminuto de una agencia enfocada en cuentas grandes, con un informe mensual bonito y poco trabajo real detrás. Si ya estás en esa situación, te interesa mi agencia SEO no me da resultados, ¿qué hago?.
Herramientas de SEO. Cuestan una cuota mensual y te dan datos: qué buscan tus clientes, qué hace tu competencia, qué falla en tu web. El matiz importante es que una herramienta no hace el trabajo: te dice lo que habría que hacer. Si nadie de tu equipo va a ejecutar lo que la herramienta indica, es una suscripción que no rinde nada.
Servicios automatizados con agentes de IA. Es la categoría más nueva y en la que está AutoAd. La diferencia con una herramienta es que aquí el trabajo se ejecuta: no te dice qué artículo escribir, lo escribe y lo publica. La cuota es sensiblemente menor que la de una agencia porque el trabajo repetitivo no lo hace una persona.
Por qué hay precios tan bajos y por qué hay que desconfiar
Cuando alguien ofrece posicionamiento por una cantidad muy pequeña al mes, la pregunta correcta no es "¿por qué tan barato?" sino "¿qué se está haciendo con ese dinero?".
A ese precio no cabe análisis, ni contenido escrito con criterio, ni seguimiento. Lo que suele haber detrás son paquetes de enlaces comprados en granjas de webs de baja calidad, textos genéricos rellenos de palabras clave o simplemente un informe automático mensual que nadie mira. El primero de esos casos además es peligroso: los enlaces artificiales masivos son exactamente lo que Google persigue, y limpiar ese destrozo cuesta más que haberlo hecho bien desde el principio.
La otra señal de alarma, en cualquier rango de precio, es la garantía de resultados. "Te garantizo la primera posición" es imposible de cumplir, porque nadie controla el algoritmo de Google. Quien lo promete o no sabe de lo que habla o cuenta con que no lo compruebes.
Cómo saber si el precio que te piden tiene sentido
Un presupuesto se juzga por lo que entra, no por lo que promete. Estas preguntas te sitúan rápido.
Qué se hace exactamente cada mes, con nombres concretos: cuántas piezas de contenido, qué revisiones técnicas, qué seguimiento. Si la respuesta es "optimización continua" y nada más, mala señal.
Quién escribe el contenido y con qué criterio se decide el tema. Si nadie mira tus datos reales de Google Search Console para decidir qué escribir, están escribiendo a ojo.
Qué pasa con lo que se produce si dejas el servicio. El contenido publicado en tu web debería ser tuyo y quedarse ahí. Lo tratamos en qué pasa con los artículos si cancelo el servicio.
Y qué permanencia hay. Un servicio que necesita atarte doce meses para funcionar suele ser un servicio que teme que le mires los resultados a los tres.
Qué cuesta AutoAd y qué incluye
AutoAd es un equipo de agentes de inteligencia artificial que trabaja el SEO de tu negocio todos los días de forma automática. Analiza tu empresa, se conecta a tu Google Search Console para ver en qué búsquedas ya estás cerca de la primera página, escribe artículos apuntando a esas oportunidades, les pone una nota de calidad y solo publica los que la superan, los publica en tu web y avisa a Google y a Bing de que hay contenido nuevo. Funciona con WordPress, Shopify, Webflow y webs a medida; en Wix y Squarespace optimiza las páginas que ya tienes.
El servicio de SEO empieza en 99 € al mes. La gestión de Google Ads, que ajusta pujas, presupuesto y anuncios siempre con tu aprobación previa, cuesta 150 € al mes. El acceso es por lista de espera.
Lo que no incluye, y conviene decirlo: no compra enlaces, no te garantiza posiciones y no sustituye a tu criterio de negocio. Hace el trabajo constante que casi ninguna empresa pequeña consigue sostener.
Conclusión
Posicionar una web puede costar desde nada, si pones tú el tiempo, hasta varios miles al mes si contratas una estructura completa. Entre esos extremos hay opciones razonables, y la elección correcta depende de cuánto tiempo real tengas y de qué tamaño sea la batalla que quieres pelear.
Lo que no varía es la lógica: el gasto solo tiene sentido si genera trabajo real y constante, no informes. Y ninguna cantidad de dinero compra una posición garantizada, porque eso simplemente no se vende. Antes de decidir, calcula también cuánto tiempo tuyo va a exigir cada opción; te ayudará cuánto tiempo tengo que dedicarle yo si automatizo el SEO.
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