Para comparar presupuestos de posicionamiento web no mires primero el importe: compara qué trabajo hay detrás de cada línea, qué recibirás en tus manos y a qué cuentas de tu negocio pedirán acceso. Dos propuestas con el mismo título, "SEO mensual", pueden describir cosas tan distintas como un puñado de textos o una revisión técnica con cambios en tu web.
Esta guía no te dice cuánto debería costar nada, porque eso depende del alcance, del sector y de la competencia. Te da las preguntas que ordenan las propuestas para que, cuando las pongas una al lado de la otra, la diferencia de precio se pueda explicar.
¿Qué preguntas hacen comparables dos propuestas?
Antes de nada, pide a cada proveedor que responda lo mismo por escrito. Si una propuesta es un párrafo y otra es un documento de varias hojas, no puedes comparar nada. Estas preguntas funcionan casi siempre:
- ¿Qué problema concreto de mi negocio resuelve esto? Una propuesta que no menciona tu sector, tu zona ni tus servicios es una plantilla.
- ¿Qué se hace cada mes, en tareas, y quién lo hace? "Optimización continua" no es una tarea. "Publicar contenidos nuevos" o "corregir los títulos de las páginas de servicio" sí lo son.
- ¿Qué se hace una sola vez al principio y qué se repite? Mucha diferencia de precio viene de ahí: una auditoría inicial pesa mucho al principio y poco después.
- ¿Cómo se decide qué palabras o búsquedas trabajar y quién las aprueba? Lo razonable es que las conozcas y las valides.
- ¿Qué queda fuera? Pregunta específicamente por redacción, cambios técnicos en la web, enlaces, fichas locales y anuncios. Lo que no está escrito suele no estar incluido.
- ¿Cómo vas a saber si va bien y cuándo? Una respuesta honesta menciona plazos de meses, no de días, y nunca promete una posición concreta.
Si no sabes por dónde empezar a explicarle tu negocio al proveedor, qué datos dar para recibir presupuestos de marketing comparables te ayuda a preparar el mismo briefing para todos.
¿Qué entregables deberías pedir por escrito?
Un entregable es algo que puedes ver, abrir o comprobar. Es la parte más fácil de comparar y la que más se omite. Pide que cada propuesta lo indique con la mayor concreción posible:
- Un diagnóstico inicial de tu web y de tu competencia local o sectorial, con conclusiones en lenguaje comprensible y no solo una lista de avisos de una herramienta.
- Un listado de las búsquedas elegidas y la página de tu web que se encargará de cada una.
- Los contenidos nuevos que se publicarán: cuántos, de qué tipo y quién los revisa. Aquí conviene saber si los escribe una persona, una herramienta o una mezcla, y quién responde de que lo escrito sea cierto.
- Los cambios técnicos que se harán en tu web y si los hace el proveedor o tu desarrollador.
- Un seguimiento periódico con datos de tu propia cuenta de Search Console o de analítica, no capturas de una herramienta propia que no puedas verificar.
La señal más fiable de seriedad es que la propuesta distinga lo que se hace de lo que se espera conseguir. Lo primero se puede prometer; lo segundo, no del todo, porque en el posicionamiento influyen factores que nadie controla, como lo que haga tu competencia o los cambios de Google.
¿Qué accesos puede pedirte un proveedor y cuáles no?
Para trabajar el posicionamiento hacen falta algunos permisos, pero el modo de darlos importa mucho. Una regla de oro: tú sigues siendo el propietario de todo y el proveedor entra como usuario.
- Search Console y analítica: lo normal es añadir al proveedor como usuario con permisos adecuados. No hace falta ceder la propiedad ni compartir tu contraseña personal.
- Tu gestor de contenidos (por ejemplo WordPress): lo ideal es crear un usuario nuevo con el rol necesario, no darle tu clave de administrador. Si solo va a escribir artículos, no necesita tocar el diseño ni borrar nada.
- Dominio y alojamiento: rara vez hacen falta para posicionar. Si te los piden, pregunta para qué exactamente. Estos accesos deben seguir siempre a tu nombre.
- Ficha de Google de tu negocio: se puede gestionar como administrador secundario, sin transferir la propiedad.
Pregunta también quién es el dueño de lo que se cree: los textos publicados en tu web, las cuentas, los informes. Y qué ocurre con ellos si un día dejáis de trabajar juntos. No necesitas profundizar en cláusulas, basta con que la respuesta sea clara antes de empezar.
Señales de alarma al comparar
Algunas frases deberían hacerte preguntar más antes de firmar nada:
- "Te aseguramos la primera posición", o cualquier resultado cerrado en un plazo cerrado. Nadie puede asegurarlo.
- Un precio muy inferior sin que se explique qué se hace de menos. Puede ser un buen servicio más sencillo o puede ser un trabajo que no existe.
- Una propuesta que no se puede entender sin un glosario. Si no te explican el término, pide que lo hagan. Para eso sirve comparar dos propuestas de marketing cuando no entiendes la jerga.
- Informes que no puedes contrastar con tus propias cuentas.
- Prisa para decidir hoy por una "oferta que caduca".
Y recuerda lo que conviene esperar, tanto de una agencia como de un freelance o de un software: los primeros meses de un trabajo de posicionamiento suelen ser de preparación y de publicación, no de resultados visibles. En qué debería pasar en los primeros 30 días de un trabajo de SEO tienes una referencia razonable para saber si lo que te cuentan tiene sentido.
¿Cuándo compensa más una agencia y cuándo otra opción?
Una agencia o un consultor tienen sentido cuando necesitas criterio estratégico a medida, cambios técnicos profundos en la web, trato personal frecuente o un proyecto con piezas que no son solo contenido (por ejemplo, un cambio de plataforma o una estrategia para varios países). Un freelance puede encajar bien cuando quieres una persona de confianza que conozca tu sector. Un servicio con planes cerrados encaja cuando lo que necesitas es constancia y un alcance sencillo de entender.
La clave para decidir no es el tipo de proveedor, sino cuánto de lo que necesitas está de verdad cubierto en lo que te proponen. Haz una lista con tus necesidades y marca, propuesta por propuesta, qué se cubre, qué se cubre a medias y qué no. El precio tiene sentido después.
Conclusión
Comparar presupuestos de posicionamiento es comparar alcance: qué se hace, qué se entrega y qué accesos se piden, siempre con el mismo guion de preguntas por escrito y sin dejarse llevar por las promesas de resultados. Con esa lista delante, las diferencias de precio se explican solas.
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