Te llega un aviso de quien gestiona tus anuncios: «Proponemos subir el presupuesto diario de la campaña de servicios, pausar varias palabras clave que no convierten y sustituir uno de los anuncios». Debajo, un botón verde que dice «Aprobar». No eres experto en publicidad online y no quieres parecer desconfiado, pero tampoco te gusta aceptar cosas que no entiendes con dinero tuyo de por medio.
Tienes derecho a entender lo que apruebas, y además es tu responsabilidad: el dinero y el negocio son tuyos. Esta guía sirve con cualquier proveedor, ya sea una agencia, un freelance o una herramienta, y no exige saber de publicidad.
Qué suele contener una propuesta de cambios
En una campaña de Google Ads, los cambios que se suelen proponer caen en unas pocas familias:
- Presupuesto: cuánto dinero al día o al mes se destina a la campaña.
- Palabras clave: las búsquedas en las que quieres que aparezca tu anuncio. Se pueden añadir, pausar o descartar.
- Anuncios: el texto que ve la gente, con su título, su descripción y la página a la que lleva.
- Segmentación: dónde, cuándo y a quién se muestra (zona geográfica, horarios, dispositivos).
- Pujas: cuánto estás dispuesto a pagar por cada clic, es decir, por cada vez que alguien pincha en tu anuncio. Ese importe se llama coste por clic, o CPC.
Saber en qué familia cae cada cambio ya te ayuda a hacerte una idea de qué puede salir mal y qué puede salir bien.
Las cuatro cosas que debería decirte una buena propuesta
Antes de aprobar, comprueba que la propuesta responde a estas cuatro preguntas, aunque sea con pocas palabras:
- Qué pide exactamente. Un cambio claro, no una frase vaga como «optimizar la campaña».
- Qué riesgo tiene. Si sube el gasto, si deja de captar ciertas búsquedas, si cambia lo que promete el anuncio.
- Qué dato la justifica. Por ejemplo: «esta palabra ha recibido muchos clics y ninguna consulta». Sin un dato, es una opinión.
- Cómo se verá el efecto y cuándo. Qué señal mirar y en cuánto tiempo aproximado, sin prometer cifras.
Si falta alguna de las cuatro, no la des por buena en silencio: pídela. Una propuesta sólida aguanta bien las preguntas.
Cómo leer cada tipo de cambio
Si te piden subir el presupuesto. Traduce el cambio a dinero real: cuánto más gastarías en un mes si la campaña consumiera todo lo que tiene asignado. Pregunta qué dato indica que merece la pena gastar más y si tu negocio puede atender más clientes. Conseguir más llamadas cuando no puedes atenderlas solo te cuesta dinero.
Si te piden pausar palabras clave. Piensa en qué búsquedas dejarás de captar. Si el motivo es que gastaban sin traer contactos, tiene sentido. Si es porque «rinden menos», pregunta menos respecto a qué y en cuánto tiempo.
Si te piden cambiar un anuncio. Léelo como lo leería un cliente. ¿Dice algo que no puedes cumplir, un precio que ya no aplicas, un servicio que no ofreces? Como eres tú quien responde ante quien llega, el texto debe ser cierto en todos sus puntos.
Si te piden ampliar o cambiar la zona. Pregúntate si puedes atender de verdad a esa zona, con qué rapidez y con qué coste para ti.
Preguntas útiles cuando no entiendes algo
No necesitas lenguaje técnico para preguntar bien. Estas frases valen casi siempre:
- ¿Qué pasa si no lo apruebo ahora? Te dice si hay urgencia real o no.
- ¿Qué has visto en los datos para proponerlo? Te saca del terreno de la opinión.
- ¿Se puede deshacer? Saber que un cambio es reversible baja mucho el riesgo.
- ¿Esto cambia lo que gasto al mes? Es la pregunta que más se olvida.
- ¿Cambia varias cosas a la vez? Si se tocan muchas variables juntas, luego es difícil saber qué causó el resultado.
Un buen proveedor agradece las preguntas. Si la respuesta es evasiva o te hace sentir incómodo por preguntar, ya tienes información. En esa línea puede interesarte estar de acuerdo con la agencia no es lo mismo que entenderla.
Cuándo aprobar, cuándo pedir más información y cuándo rechazar
Como criterio general, y sin que sea una regla rígida:
- Aprueba si el cambio está claro, tiene un dato detrás, es acotado y se puede revertir.
- Pide más información si la propuesta es vaga, si no cita ningún dato o si mezcla varios cambios a la vez que podrías querer valorar por separado.
- Rechaza o aplaza si contradice lo que sabes de tu negocio: un servicio que ya no prestas, una zona a la que no llegas, una promesa que no puedes cumplir.
Rechazar una propuesta no es un conflicto. Es parte del trabajo de quien conoce el negocio por dentro. El proveedor conoce la plataforma; tú conoces tus márgenes, tu capacidad y a tus clientes.
Un hábito que ayuda mucho es llevar un registro sencillo de lo que has aprobado: la fecha, qué cambio era, por qué se hizo y qué señal vas a mirar para saber si funcionó. Basta con una hoja de cálculo o un cuaderno. Dentro de unas semanas te permitirá recordar qué tocaste y en qué orden, y te evitará discutir de memoria con nadie sobre qué se decidió y cuándo.
Y recuerda que lo importante es lo que pasa después: comprueba que el cambio hizo lo que se dijo que haría. Si no sabes cómo, tienes cómo medir si tus anuncios de Google funcionan. Para evitar que el dinero se escape sin que te enteres, sirve cómo evitar malgastar dinero en Google Ads. Y si todavía estás entendiendo la plataforma, parte de qué es Google Ads y cómo funciona.
Conclusión
Aprobar una propuesta de cambios no debería ser un acto de fe. Una propuesta buena te dice qué pide, qué riesgo tiene, qué dato la respalda y cómo se verá el efecto, y te deja preguntar sin sentirte tonto. Con esa rejilla y unas pocas preguntas sencillas puedes decidir con criterio, aunque no seas experto en publicidad.
En AutoAd, por ejemplo, las campañas y los cambios de Google Ads llegan como propuestas y eres tú quien aprueba cada uno. Si quieres ver cómo funciona en la práctica, solicita acceso a AutoAd y te apuntamos a la lista de espera.