Buscas el nombre de tu propio negocio en Google y aparece tu ficha: esa tarjeta con el mapa, las estrellas, el teléfono y el horario. Miras el horario y sigue poniendo el de hace dos años. Una reseña de hace semanas sigue sin respuesta y una foto que no reconoces lleva meses ahí. Alguien debería ocuparse de esto, pero ¿quién?
La ficha (antes llamada Google My Business y ahora perfil de empresa de Google) es gratuita y es una de las primeras cosas que ve un cliente cuando te busca por tu zona. Mantenerla viva es un trabajo pequeño pero continuo, y repartirlo bien evita que se convierta en un problema.
Lo que solo puedes hacer tú
Hay tareas que, por mucho que delegues, te tocan a ti, porque dependen de que seas el dueño o de que conozcas tu negocio por dentro:
- Verificar que el negocio es tuyo. Google exige confirmar que eres quien dices ser. Es un trámite personal que no se delega del todo.
- Decidir los datos básicos. Horarios de verdad, teléfono que se atiende, servicios que ofreces. Si cambian en festivos o en verano, te enteras tú antes que nadie.
- Hacer fotos reales. Un fotógrafo puede ayudar, pero el local, el equipo y los productos son tuyos. Las fotos genéricas de catálogo dicen poco.
- Pedir reseñas a clientes reales. Pedir a quien ya te ha comprado que cuente su experiencia es legítimo. Inventar reseñas o pagar por ellas va contra las normas de Google y puede traerte problemas.
- Responder con tu voz, o al menos dar el visto bueno. Una respuesta a una queja delicada la debería firmar quien conoce el caso.
Si dejas solo estas tareas sin atender, la ficha envejece por más agencia o más software que contrates.
Lo que puede hacer una agencia o un freelance
Una persona externa aporta sobre todo oficio y constancia en lo repetitivo:
- Configurar bien la ficha desde el principio: categorías, descripción, servicios, enlaces.
- Revisarla con regularidad y detectar datos desactualizados.
- Redactar respuestas a reseñas, que tú apruebas si quieres.
- Publicar novedades u ofertas en la ficha con cierto ritmo.
- Coordinarla con tu web y tus demás canales.
Es una buena opción cuando tienes varias sedes, cuando la reputación es crítica (clínicas, restaurantes, cerrajeros) o cuando no quieres ocuparte. El precio depende del alcance: cuántas fichas, cuántas publicaciones, si incluye reseñas. Pide que te lo detallen.
Dónde entra AutoAd, y dónde no
Aquí conviene hablar claro: AutoAd no gestiona tu ficha de Google. No actualiza horarios, no responde reseñas, no sube fotos ni publica en el perfil.
Lo que sí hace es trabajar otras dos piezas del mismo objetivo, que es que te encuentren:
- SEO: genera y publica artículos en la web de tu negocio, los puntúa antes de publicarlos, vigila tus posiciones en Google y te avisa si bajan. Hay tres planes: 99 € al mes (3 artículos al día), 199 € (10 al día) y 499 € (100 al día). No publica los domingos.
- Google Ads: gestión por 150 € al mes, aparte. AutoAd propone campañas y cambios y tú apruebas cada uno; la inversión en anuncios la pagas directamente a Google.
La ficha y la web trabajan juntas, pero son piezas distintas. Por ejemplo, si alguien busca "fontanero urgente en mi barrio", Google suele mostrar primero el mapa con las fichas de la zona. Si busca "por qué gotea el grifo del baño", es más probable que le salga un artículo de una web. Lo primero lo trabaja tu ficha; lo segundo, tus contenidos.
Un reparto hipotético, paso a paso
Piensa en una peluquería con dos locales (caso inventado). Una forma razonable de repartir el trabajo:
1. La dueña verifica las dos fichas y fija horarios y servicios reales. Es cosa suya.
2. Un empleado o un freelance sube fotos nuevas una vez al mes y contesta las reseñas con el visto bueno de la dueña.
3. AutoAd publica artículos en la web sobre cuidado del cabello, tendencias o cómo elegir un tratamiento, para que también la encuentren quienes buscan información y no solo quienes buscan un local.
4. Si decide anunciarse en Google, la dueña revisa y aprueba las propuestas de campañas.
Fíjate en que cada pieza tiene un responsable claro. El fallo habitual no es que nadie sepa hacerlo, sino que nadie sabe que le toca. Por eso conviene escribir en una nota, aunque sea de tres líneas, quién hace qué y cada cuánto, y quién avisa a quién cuando cambia algo del negocio, como un festivo, una baja o un servicio nuevo.
Checklist mensual de diez minutos
Sea quien sea el responsable, esta revisión cabe en un ratito:
- ¿Son correctos los horarios, sobre todo en vacaciones y festivos?
- ¿Hay reseñas sin responder?
- ¿Hay fotos que ya no representan el negocio?
- ¿Sigue bien el teléfono y el enlace a la web?
- ¿Han aparecido datos o sugerencias de cambio que no has hecho tú?
- ¿Coinciden los servicios de la ficha con lo que de verdad ofreces ahora?
Si quieres profundizar, hay más detalle en cómo optimizar tu ficha de Google My Business y en una ficha de Google no se abre una vez y se olvida.
Conclusión
La ficha de Google puede llevarla el dueño, una agencia o un freelance; hay tareas (verificar, decidir datos, fotos reales, pedir reseñas) que te tocan a ti pase lo que pase. AutoAd no la gestiona: su trabajo está en los artículos de tu web y en Google Ads, y conviene contratarlo solo si esas dos piezas son las que te faltan.
Los precios públicos de AutoAd son: SEO a 99, 199 o 499 € al mes según los artículos por día, y Google Ads a 150 € al mes aparte, con la inversión pagada directamente a Google. No hay packs ni permanencia. Si tu ficha ya está cuidada y lo que echas en falta es contenido y anuncios, solicita acceso a AutoAd.