Un lunes por la mañana escribes a tu agencia y el correo rebota. Llamas y el teléfono suena hasta cortarse. Buscas su web para ver si hay un aviso y te encuentras un error 404. No hay comunicado, no hay despedida, y en el móvil solo tienes el último informe, de hace tres semanas.
La primera pregunta que te haces es la más humana: ¿y ahora qué pasa con mi web en Google? La respuesta corta es que menos de lo que temes al principio y más de lo que crees a la larga. Conviene verlo por etapas, porque el efecto no llega de golpe.
El primer día: no se rompe nada
Si todo el trabajo de posicionamiento está publicado en tu propia web, tu web sigue en pie. Los artículos que ya estaban indexados siguen indexados, las páginas siguen posicionando donde estaban y las visitas de esa mañana llegan igual que las de la semana anterior. Google no sabe que tu agencia ha cerrado ni tiene ningún motivo para reaccionar.
Esa calma es engañosa precisamente porque no da señal de alarma. Nada parpadea en rojo. Y como no hay urgencia visible, es fácil dejar pasar semanas pensando "ya lo miraré".
La primera semana: lo que se para sin hacer ruido
Lo primero que se detiene es todo lo que era continuo. No sale contenido nuevo. Nadie mira cada mañana si una página ha perdido posiciones. Si Search Console avisa de un problema de rastreo o de una página que ha dejado de indexarse, el aviso llega a un correo que nadie lee o a una cuenta a la que ya no tienes acceso.
Un SEO que trabaja es una línea que sube despacio. Uno abandonado es una línea plana, y esta diferencia importa porque las búsquedas de tu sector siguen cambiando mientras tú no publicas nada. Tus competidores no han cerrado.
El primer mes: cuando fallan las renovaciones
Aquí está el peligro real, y casi nunca es de SEO. Muchas agencias pagan por cuenta del cliente pequeñas cosas recurrentes: el alojamiento, el dominio, el certificado de seguridad, la licencia de algún complemento de pago. Si esos pagos salían de la tarjeta de la agencia, el primer fallo llega cuando toca renovar. Y una web caída por un impago no pierde posiciones despacio: desaparece de los resultados, o muestra un aviso de seguridad al que entra.
No es seguro que te afecte, depende de cómo estuviera montado tu caso. Por eso conviene averiguar cuanto antes quién paga qué y con qué tarjeta. La pérdida de posiciones se puede recuperar con tiempo; una web apagada por un cargo rechazado es un problema evitable que duele más.
Los meses siguientes: la erosión lenta
Suponiendo que tu web se mantenga en pie, lo que viene después no es un desplome sino un desgaste. El contenido envejece, aparecen artículos nuevos de la competencia sobre lo que tú ya escribiste y alguna búsqueda cambia de sentido. Ninguna de estas cosas se nota una mañana concreta; se nota cuando un trimestre después comparas y ves menos visitas que antes.
Nadie puede decirte cuánto tardará en notarse ni cuánto perderás: depende de tu sector y de cuánta competencia haya. Lo que sí es cierto es que la dirección es descendente si nadie alimenta la web, y que recuperar lo perdido cuesta más que haberlo mantenido. Este mismo desgaste, con más detalle, lo explicamos en qué pasa con los artículos si cancelo el servicio.
Lo primero que hay que hacer: medir el punto de partida
Antes de contratar a nadie, conviene saber dónde estás hoy, porque esa cifra será tu referencia para juzgar si el siguiente proveedor mejora algo. Tres comprobaciones sencillas:
- Entra en tu Search Console y anota el número de clics, impresiones y posición media de las últimas semanas. Si no tienes acceso propio, recupéralo primero; sin esa ventana, trabajas a ciegas.
- Busca tú mismo tus páginas más importantes y apunta en qué puesto salen. Es rudimentario, pero es el mejor termómetro que tienes en cinco minutos.
- Haz una lista de lo publicado durante la relación: títulos, fechas y a qué búsqueda respondían. Si no existe, se reconstruye a partir de tu propia web.
Search Console conserva un historial limitado, de unos dieciséis meses. Si nunca has descargado tus datos, hazlo ahora, porque lo que sale de esa ventana ya no se recupera.
¿Y si te dejó trabajo pagado por adelantado?
Eso es otro asunto, con implicaciones económicas y legales que superan este artículo: lo sensato es consultarlo con tu gestor o un abogado y guardar facturas, contrato y correos. Y es una razón más para no aceptar pagos por adelantado largos, de lo que hablamos en la agencia que exige factura anual por adelantado sin haber empezado.
Retomar sin empezar de cero
Cuanto antes se recupere el ritmo de publicación, menos erosión hay que deshacer. En AutoAd, el arranque no depende del cuaderno de la agencia anterior: se conecta tu web, se da acceso a tus datos de Search Console y el equipo de agentes empieza mirando en qué búsquedas ya estás cerca de la primera página para ir a por ésas. Después publica cada día en tu web, según el nivel que contrates, y vigila en qué puesto sales y te avisa si bajas. No publica los domingos.
Tampoco compensa el pasado: no recupera lo que se haya perdido en semanas de silencio ni garantiza posiciones. Lo que hace es volver a poner en marcha lo que un cierre repentino detuvo.
Conclusión
Si una agencia cierra, tu SEO no se apaga esa noche: se queda quieto, y esa quietud es lo que se paga con el tiempo. Lo urgente es asegurarte de que tu web sigue pagada y en pie, medir dónde estás y volver a publicar antes de que la erosión se acumule.
Si quieres volver a tener el ritmo de publicación sin depender de que nadie más siga existiendo, vuelve a poner en marcha tu SEO con AutoAd.