La carta nueva ya está en la imprenta y nadie ha preguntado qué pasa con la carta vieja en Google. Con los catálogos ocurre igual: se planifica la colección, las fotos y el precio, y se deja para el final, si acaso, la web.
Renovar todo de una vez es una decisión de negocio lógica. Lo que no siempre se ve es que tu web tiene páginas que llevan meses o años trayendo visitas, y que el día del cambio hay dos posibilidades: que sigan trayéndolas hacia lo nuevo o que se conviertan en callejones sin salida.
La carta vieja sigue viva en internet
Piensa en cómo te encuentran hoy. Alguien busca "arroz con bogavante en tu ciudad" o "zapatillas de trail de tal modelo" y entra por una página concreta de tu web. Si esa página desaparece el día que retiras el plato o el modelo, esa persona ve un error o, peor, una portada que no tiene nada que ver con lo que buscaba.
Además, tu carta y tu catálogo viven en más sitios que tu web: la ficha de Google, las plataformas de reparto, los directorios, las reseñas que mencionan un plato concreto y los enlaces de otras webs. Renovarlo todo sin un plan deja una hilera de restos apuntando a cosas que ya no existen.
Antes de la fecha: mira qué está trabajando ya
El primer paso no es escribir nada nuevo: es averiguar qué de lo viejo funciona. En Search Console, en el informe de rendimiento, filtra por páginas y ordénalas por clics. Tendrás en unos minutos una lista de las páginas de producto, plato o categoría que reciben visitas de Google.
Esa lista es tu mapa de riesgo. Con ella en la mano, cada elemento cae en una de tres decisiones:
- Se queda. Los platos o productos estrella que mantienen su lugar. Su página no se toca, salvo para actualizar precio o detalles.
- Se transforma. Cambia de nombre, de presentación o de formato. La dirección se mantiene siempre que se pueda, y el texto explica el cambio ("antes lo llamábamos así").
- Se retira. Desaparece de la oferta. Aquí hay que decidir qué hacer con la página, no dejarla morir.
Qué hacer con lo que se retira
Borrar sin más es la opción más frecuente y la peor. Tienes tres caminos mejores, según el caso:
- Dejarla publicada con un aviso del tipo "este producto ya no está disponible", con enlaces a la alternativa más cercana. Sirve a quien llega buscándolo y mantiene la página útil.
- Redirigirla de forma permanente a la página que mejor lo sustituya: el plato nuevo equivalente, la categoría o el modelo sucesor. La clave es la relevancia: redirigir todo a la portada no ayuda a nadie, y Google puede tratarlo como si la página hubiera desaparecido.
- Retirarla del todo, solo si nunca tuvo visitas ni enlaces y no hay nada que la sustituya.
El equivalente para hostelería es más sencillo de lo que parece: si el plato retirado tenía página propia, casi siempre hay otro parecido al que apuntar.
El contenido de lo nuevo se escribe antes, no después
Aquí está la parte que más se descuida. Lo habitual es lanzar la carta o la colección y, semanas después, rellenar la web. Durante ese tiempo, lo nuevo no existe para Google, y lo viejo se va apagando.
Lo eficiente es preparar el contenido antes de la fecha:
- Descripciones de cada plato o producto, con lo que la gente pregunta: ingredientes, alérgenos, tallas, materiales, cuidados, para qué ocasión sirve.
- Un texto de contexto sobre el motivo de la renovación: de dónde vienen los productos, por qué cambia la carta, qué hay de temporada. Es el tipo de contenido que da un motivo para leer.
- Las fichas ya redactadas, listas para publicar el mismo día de la apertura, no semanas después. Y si puedes, publicarlas de forma escalonada durante las primeras semanas en lugar de todas a la vez.
Lo tratamos también para un solo producto en lanzar un producto nuevo sin perderlo entre el resto del catálogo. Cuando es la oferta entera la que cambia, el problema es el mismo, multiplicado.
El PDF o la imagen de la carta
Un caso concreto de hostelería: la carta colgada como PDF o como foto. Es rápido de subir, pero el texto de un PDF o una imagen es menos accesible para Google y más incómodo en el móvil. La renovación es un buen momento para pasar la carta a texto normal en una página de la web: platos, descripciones y precios legibles. Si mantienes un PDF para imprimir, que sea un complemento, no la única versión.
Un calendario de cuatro pasos
- Tres semanas antes: inventario de páginas con visitas y decisión de cada una (se queda, se transforma, se retira).
- Una semana antes: textos nuevos redactados y redirecciones preparadas.
- El día del cambio: publicar lo nuevo, activar las redirecciones y actualizar la ficha de Google y las plataformas externas.
- Dos semanas después: volver a Search Console y ver si alguna página que traía visitas da error o ha perdido posiciones.
Dónde ayuda AutoAd
AutoAd escribe y publica artículos en tu web con tu voz, y avisa a Google y a Bing de cada uno para que lo encuentren antes; después lo comprueba. Con SEO Pro, además, actualiza artículos antiguos que empiezan a perder posiciones, útil cuando el blog que ya tenías se queda atrás respecto a la oferta nueva. Lo que no puede hacer es decidir qué se queda y qué se retira de tu carta o catálogo: eso lo sabes tú.
Conclusión
La carta se imprime una vez, pero tu web sigue trabajando mucho después de que se acabe el papel. Renovar sin inventario es tirar por la ventana visitas que ya se habían ganado; renovar con inventario es aprovechar el cambio para que lo nuevo salga ya con público. Si quieres una web que siga publicando mientras tú te ocupas del lanzamiento, reserva tu sitio en la lista de AutoAd.