Al empezar con el blog de tu negocio te llegan dos consejos que parecen incompatibles. El primero: «tienes que escribir para Google, con las palabras clave en el título, en el primer párrafo y repetidas cada cierto número de líneas». El segundo: «olvídate de Google y escribe para tus clientes, que si el texto es bueno ya lo encontrarán». Cada uno tiene su fan club y cada uno, tomado al pie de la letra, te lleva a un mal artículo.
La buena noticia es que no hay que elegir. Ninguno de los dos es cierto tal como suena, y la parte de verdad de cada uno cabe en un mismo texto.
Dos mitos con un pariente común
El mito de escribir para el buscador trata a Google como un lector torpe al que hay que darle señales, así que el texto se rellena de repeticiones y frases que solo tienen sentido para un programa. Produce artículos que nadie termina de leer, y que mejoran las estadísticas antes de empeorar el negocio. Sobre este punto ya hay mucho escrito: por ejemplo, meter más palabras clave no hace mejor el SEO.
El mito de escribir solo para las personas suena más noble, y por eso es más difícil de ver como mito. Da por hecho que un buen texto se abre camino solo. Pero un buen texto que nadie encuentra no hace ningún servicio a las personas: se quedan sin respuesta y buscan en otro sitio.
Los dos parten de la misma idea equivocada: que existen dos públicos con intereses opuestos. En realidad, hay uno solo. Detrás de cada búsqueda hay una persona con una duda.
Qué intenta hacer un buscador con tu texto
En sus propias guías, Google explica que su objetivo es mostrar contenido útil, fiable y pensado para quien lo busca, no contenido fabricado para ganar posiciones. Sin entrar en cómo funciona por dentro, que ni se conoce del todo ni se mantiene igual, la dirección general es clara: un texto que resuelve de verdad lo que la persona quería saber es el tipo de texto que el buscador quiere colocar arriba.
Eso no quiere decir que el buscador «lea como un humano». Quiere decir que sus criterios, con todos los defectos que tengan, se diseñan para aproximarse a lo que una persona valoraría. Por eso tiene poco recorrido intentar engañarlo sin ayudar a quien lee: el esfuerzo se dedica a un objetivo que cambia, mientras que ayudar a las personas es una apuesta que no caduca.
La misma consulta y dos maneras de contestarla
Un ejemplo inventado para ver la diferencia. Imagina una empresa de reparaciones y una persona que escribe en Google: «persiana atascada qué hago». Dos versiones del arranque de un artículo:
> Versión «para Google». ¿Buscas qué hacer con una persiana atascada? Si tu persiana atascada no baja, en nuestra empresa de reparación de persianas atascadas te ofrecemos el mejor servicio de persianas atascadas. La persiana atascada es un problema habitual y la reparación de persiana atascada requiere un profesional.
> Versión «para la persona». Casi siempre una persiana atascada se debe a una de tres cosas: la cinta se ha soltado, alguna lama se ha salido de la guía o hay algo bloqueando el cajón. Antes de llamar a nadie, comprueba esto: sube la persiana a mano hasta arriba, observa si una lama sobresale y mira si el eje gira libremente.
La segunda no repite la expresión ni una sola vez de forma forzada, y sin embargo es la que mejor encaja con lo que se buscó, porque contesta. Tiene además otra ventaja: mientras la lees, ya has aprendido algo, y eso es lo que hace que confíes en quien la firma. Es razonable esperar que un texto así genere mejores señales de uso, como más lectura y menos gente volviendo al buscador para probar otro resultado, aunque nadie ajeno a Google conoce el peso exacto de cada una.
Lo que las personas no pueden hacer solas: encontrarte
Ahora la parte del segundo mito. Escribir para personas incluye escribir de una manera que esas personas puedan encontrar. Eso no significa trucos; significa cuidar cosas que ya son de sentido común:
- Usar las palabras que la gente escribe, no las que se usan en tu sector. Si tú dices «intervención de rehabilitación integral» y tus clientes buscan «reformar un piso viejo», hablan idiomas distintos.
- Poner la pregunta, o algo muy parecido, en el título, para que quien la busca reconozca su duda en el resultado.
- Contestar pronto. La respuesta, o su resumen, en los primeros párrafos, y el detalle después. Es lo que haría un buen dependiente.
- Ordenar el texto con subtítulos que respondan preguntas concretas. Quien tiene prisa salta al que le interesa.
Nada de esto perjudica a la lectura: la mejora. Escribir «para las personas» de verdad incluye hacérselo fácil, y hacérselo fácil incluye que puedan llegar hasta ti.
Dos preguntas para hacerse antes de publicar
Si tienes que quedarte con un método corto, que sean estas dos:
1. ¿Se lo dejaría leer hasta el final a alguien que tenga exactamente esta duda? Si te sobra la mitad del texto, sobra para él también.
2. ¿Contiene las palabras con las que esa persona lo habría escrito en el buscador? No hace falta repetirlas: basta con que estén donde deben.
Si ambas respuestas son sí, has escrito para las personas y para Google a la vez, porque son la misma tarea. Para profundizar en la técnica de tono, cómo escribir para Google sin que suene a robot recoge ejemplos prácticos.
Cómo lo hacemos en AutoAd
En AutoAd los artículos se escriben aprendiendo cómo hablas tú y cómo escribes, no a partir de plantillas, y se busca que cada uno responda a una búsqueda concreta. Además, cada artículo recibe una nota antes de publicarse: si no llega al nivel esperado, no sale. Es una forma de aplicar el mismo principio, ni forzar el texto para el buscador ni dejarlo a la suerte, sino comprobar que sirve a quien lo va a leer.
Conclusión
Las personas y Google no compiten por tu texto: ambos quieren que quien busca encuentre una respuesta buena. Lo que cambia entre un artículo mediocre y uno que funciona casi nunca es un truco de posicionamiento, sino haber pensado de verdad en quién pregunta. Si prefieres que esa disciplina la aplique un equipo cada día, solicita tu invitación a AutoAd.