Si tu web tiene una lupa, cada vez que alguien escribe en ella te está haciendo una pregunta. Y si la escribe ahí, dentro de tu propia página, es porque no la encontró en el menú ni en el texto. Revisar esas búsquedas internas es una de las formas más baratas de saber qué echa en falta tu cliente: no hay que adivinar nada, las palabras vienen literalmente de él.
La receta resumida: activa el registro de esas búsquedas, léelas cada cierto tiempo, agrupa las que se repiten y convierte cada grupo en una página, una respuesta o un cambio en el menú.
¿Qué es el buscador interno y qué lo distingue de Google?
El buscador interno es la lupa o el cuadro de búsqueda de tu propia web, el que sirve para encontrar productos, servicios o artículos dentro del sitio. No es lo mismo que lo que la gente escribe en Google para llegar hasta ti, que se consulta en Google Search Console. Son dos fuentes de información complementarias:
- Lo que escriben en Google te dice qué buscan antes de conocerte.
- Lo que escriben en tu lupa te dice qué buscan una vez que ya están contigo y no lo encuentran.
La segunda suele ser más reveladora, porque es de alguien que ya mostró interés y topó con un obstáculo. Si te interesa la primera, Google Search Console: alta paso a paso y qué mirar la primera semana te lleva de la mano.
¿Cómo ver qué teclean tus visitantes?
Depende de cómo esté hecha tu web, pero hay tres caminos habituales:
- Un informe de tu plataforma o de un complemento. Muchas tiendas online y gestores de contenido incluyen o permiten añadir un informe de búsquedas internas, con los términos más repetidos y cuántas veces no dieron resultados. Es lo más cómodo si existe.
- Tu herramienta de analítica web. Programas como Google Analytics pueden registrar las búsquedas internas cuando la dirección de la página de resultados incluye el término buscado. Si al buscar "zapatillas" ves algo así como
?s=zapatillaso?q=zapatillasal final de la dirección, hay una buena base para que se registre; si no, pide a quien mantiene tu web que lo configure. - Un registro propio. Si nada de lo anterior es posible, quien desarrolla tu web puede guardar los términos buscados en una lista sencilla.
Un aviso de privacidad: a veces la gente teclea en la lupa un nombre, un correo o un teléfono. Al revisar la lista, no copies ese tipo de datos a otros documentos y comenta con quien gestione tu web cómo evitar guardarlos.
Cuatro patrones que merece la pena buscar
Con una lista de un mes o dos, lo útil no es el término suelto, sino la forma que adopta el conjunto:
- Búsquedas sin resultados. Alguien escribió algo y la web respondió "no hay resultados". Es la señal más clara de contenido que falta, o de que lo llamas de otra manera.
- Búsquedas repetidas. Si la misma pregunta aparece una y otra vez, es una página o un artículo que debería existir.
- Sinónimos y errores de escritura. Tú dices "reforma integral" y ellos "obra de piso entero". Esa diferencia de vocabulario también ayuda a escribir mejor en tus títulos.
- Búsquedas por cosas básicas. Si la gente busca "horario", "teléfono" o "precios" en la lupa, es que esa información está mal colocada.
¿Qué haces con una búsqueda que se repite?
Primero, decide qué tipo de respuesta pide, porque no todas son un artículo. Si la gente busca algo que ya tienes pero con otro nombre, basta cambiar el título o añadir ese término a la página. Si busca información básica, súbela al menú o al pie de página. Y si hace una pregunta que no contestas en ningún sitio, escribe la página o el artículo que la responda, con la pregunta en el título y la respuesta en las primeras líneas. Luego enlaza ese nuevo contenido desde las páginas donde la duda surge, para que quien llegue por la lupa lo encuentre sin buscar. Pasados unos meses, vuelve a mirar: la búsqueda debería aparecer menos, y si no, la respuesta no está colocada donde la gente la espera.
Un ejemplo hipotético
Imagina una ferretería con tienda online que revisa su lupa tras un trimestre. Aparecen mucho "cómo quitar humedad", "cuánta pintura necesito" y "tornillo para pladur", y varias búsquedas de "envío en 24 horas" que no dan resultados. La lectura: faltan guías prácticas (humedad, cálculo de pintura), una página que explique los plazos de entrega y una categoría con un nombre que el cliente entienda. Con esas tres acciones la web responde a lo que preguntan sus visitantes, sin tocar el catálogo.
Límites que conviene recordar
La lupa solo muestra lo que preguntan quienes la usan. Quien se pierde y se va sin escribir nada no deja rastro, así que no tomes la lista como un retrato de todos tus visitantes. Con pocas visitas, los datos son pocos y conviene no sacar conclusiones de tres búsquedas sueltas. Y las preguntas más repetidas no siempre son las más importantes para tu negocio: valora también cuáles se acercan más a algo que vendes.
Para contrastar lo que ves con lo que ya contestas en tus artículos, cómo comprobar si tu artículo responde a lo que busca la gente da un método sencillo, y cómo crear una estrategia de contenidos para tu web sirve para ordenar los temas que salgan.
Conclusión
El buscador interno de tu web es una lista de preguntas de tus propios visitantes, escritas por ellos. Verla de forma regular, agrupar lo repetido y convertirlo en contenido nuevo o en cambios de menú es un trabajo pequeño con mucho retorno, y no requiere ninguna herramienta cara.
Esa lectura de las búsquedas la haces tú, con la analítica de tu web. Donde AutoAd puede ayudar es después: si decides cubrir esas preguntas con artículos, genera y publica contenido en tu web, lo puntúa antes de publicarlo y vigila tus posiciones; no sustituye mirar qué teclean tus visitantes. Si quieres verlo funcionando con tu web, reserva una demo de AutoAd.