"He publicado el artículo en Instagram, en Facebook y en LinkedIn. Con tantos me gusta, Google tiene que subirlo". Es un razonamiento muy lógico y muy extendido, y lo repiten dueños de negocio que dedican tiempo y cariño a sus redes. El problema es que mezcla dos cosas que funcionan con reglas distintas: lo que ocurre dentro de una red social y lo que ocurre en los resultados de Google.
Conviene aclararlo para no frustrarte, y también para no tirar por la borda algo valioso: compartir en redes aporta cosas, solo que no la que muchos esperan.
El mito: "más me gusta, más posición en Google"
La idea es que cada me gusta, comentario o compartido funciona como un voto que empuja tu página hacia arriba en Google. Sería cómodo, pero no es así como se plantea el posicionamiento en buscadores.
Google intenta mostrar, ante cada búsqueda, las páginas que mejor responden a lo que la persona quiere saber. Para decidirlo mira, entre otras cosas, el contenido de la página, si está bien organizada y es fácil de usar, y si otras webs la consideran una referencia. Tu actividad en redes no es una palanca directa para subir posiciones, y contar con ella para eso es apostar por un camino que no suele llevar a ninguna parte.
Esto no significa que las redes no sirvan. Significa que sirven para otras cosas.
Lo que sí aporta compartir en redes
Hay varios efectos reales, aunque no sean los del mito:
1. Visitas directas. Si alguien ve tu publicación y hace clic, llega a tu web. Son visitas que no dependen de Google, lo cual es útil si tu página es nueva y aún no aparece en los buscadores.
2. Reconocimiento. Que la gente vea tu nombre con frecuencia hace que te recuerde. Con el tiempo, algunas personas acabarán buscándote por tu nombre en Google, y esas búsquedas son las más fáciles de atender.
3. Posibles enlaces. Si alguien con web propia (un blog, un medio local, una asociación) ve tu contenido en redes y decide enlazarlo, ese enlace sí es algo que los buscadores pueden tener en cuenta. Es un efecto indirecto e impredecible, pero posible.
4. Conversación con tus clientes. Las redes son un lugar para responder dudas, recibir opiniones y conocer mejor a quien te compra.
5. Material para tu trabajo de contenido. Las preguntas que te hacen en los comentarios pueden convertirse en artículos de tu web.
Dos canales con dos funciones distintas
Una forma útil de verlo es esta:
- Las redes sociales te ponen delante de gente que quizá no te estaba buscando. Funcionan como un escaparate en la calle: atraes miradas, generas interés.
- El SEO te pone delante de gente que ya está buscando lo que vendes. Funciona como aparecer en la guía cuando alguien pregunta por tu tipo de negocio.
Son públicos y momentos diferentes. Por eso trabajar uno no sustituye al otro. Un negocio puede tener unas redes muy activas y no aparecer en Google, y al revés.
Imagina, como caso hipotético, una pastelería con mucho movimiento en Instagram. Sus clientas habituales la siguen y comentan sus tartas. Pero alguien que llegue nuevo a la ciudad y escriba en Google "tartas de cumpleaños por encargo" no la encontrará si su web no tiene contenido sobre ese servicio. Las redes no resuelven ese caso; el SEO sí puede hacerlo.
Cómo sacar partido a las redes sin esperar milagros
Si ya compartes contenido, puedes aprovecharlo mejor con unos pocos hábitos:
- Pon siempre el enlace a tu web en la descripción de tu perfil y, cuando la red lo permita, en las publicaciones.
- Comparte contenidos útiles, no solo promociones. Un artículo que resuelve una duda se comparte más.
- Usa las preguntas de tus seguidores como ideas para tu web.
- Revisa qué publicaciones llevan visitas reales. Muchas redes muestran cuántos clics recibió cada una, y tus estadísticas web indican de dónde vienen las visitas. Te ayudarán a decidir en qué merece la pena insistir.
- No pagues por seguidores ni por me gusta. No aportan clientes reales y pueden dañar la credibilidad de tu perfil.
Y entonces, ¿tengo que estar en las redes?
Depende de tu negocio y de tus recursos. Hay negocios donde las redes son esenciales, sobre todo los que venden algo muy visual o que dependen de la comunidad, y otros donde su papel es secundario. Si tienes poco tiempo, es razonable elegir una sola red donde esté tu cliente y cuidarla, en vez de estar en cinco a medias. No hace falta estar en todas las redes para que tu web funcione bien en Google.
Si las redes son una parte clave de tu estrategia y quieres crecer en ellas, lo más sensato es contar con alguien que sepa de redes: una agencia especializada, un freelance o una persona en tu equipo que se dedique a ello. Es un oficio propio.
Errores comunes con el mito de las redes
- Dejar de cuidar la web por pensar que las redes ya lo cubren. Son cosas distintas.
- Medir el éxito solo por me gusta. Un me gusta no es una visita, y una visita no es un cliente.
- Publicar el mismo enlace diez veces seguidas esperando que suba. Cansa a la audiencia y no mejora el posicionamiento.
- Culpar al SEO de lo que no hace. Si tu web no aparece, revisa contenidos y estructura, no tus publicaciones en redes.
Conclusión
Compartir en redes no sube tu web en Google, pero sí te aporta visitas, reconocimiento, conversación con tus clientes y, de vez en cuando, algún enlace. Son beneficios reales, solo que distintos. El posicionamiento en buscadores es una vía aparte, con sus propias reglas y sus propios ritmos.
AutoAd cubre esa segunda vía: genera y publica artículos en tu web, puntúa cada uno antes de publicarlo y vigila tus posiciones. Las redes sociales no las gestiona. Si quieres entender mejor la diferencia, lee el SEO y las redes sociales no son la misma cosa y cómo elegir entre invertir en web o en redes sociales, y si buscas la parte de Google, solicita acceso a AutoAd.