Para priorizar palabras clave basta una tabla con tres columnas: cuánto se acerca la búsqueda a lo que vendes, cuánto esfuerzo te costará aparecer y qué quiere hacer la persona que la escribe. Puntúas cada búsqueda como alta, media o baja y empiezas por las que están cerca de tu negocio, tienen intención de contratar o comprar y piden un esfuerzo que puedes asumir.
Una palabra clave es, simplemente, lo que la gente teclea en Google. Tener una lista larga es fácil; lo difícil es decidir cuál escribir primero. Esta guía te da un método sencillo, con un ejemplo inventado de principio a fin.
¿Qué significan las tres columnas?
Cada columna responde a una pregunta distinta, y las tres juntas evitan los dos errores clásicos: perseguir búsquedas muy populares que no te traen clientes y descartar búsquedas pequeñas que sí te los traerían. No necesitas números ni herramientas de pago para rellenarlas: te basta con conocer a tus clientes y con mirar Google durante un rato.
- Cercanía al negocio. ¿Esa persona podría ser tu cliente hoy? Alta si busca exactamente lo que vendes y en tu zona; media si busca algo relacionado; baja si busca algo que se parece de lejos.
- Esfuerzo. ¿Cuánto cuesta aparecer para esa búsqueda? Escribe la búsqueda en Google y mira la primera página. Si ves webs de negocios parecidos al tuyo, el esfuerzo es bajo o medio. Si solo ves grandes portales, comparadores y medios de comunicación, es alto.
- Intención. ¿Qué quiere hacer? Hay quien solo busca informarse, quien compara opciones y quien ya quiere contratar o comprar. Cuanto más cerca de contratar, más valor tiene la búsqueda para ti. Lo desarrolla qué es la intención de búsqueda y cómo acertarla.
Un ejemplo hipotético completo: un taller de bicicletas
Imagina un taller de bicicletas inventado en una ciudad mediana. Su dueño ha reunido seis búsquedas y las ha puntuado. En tu hoja de cálculo serán seis filas de una tabla; aquí van en forma de lista:
- "taller de bicicletas en mi ciudad" — cercanía: alta; esfuerzo: medio, porque hay varios talleres; intención: contratar.
- "arreglar pinchazo bicicleta cerca de mí" — cercanía: alta; esfuerzo: bajo, porque pocos negocios lo explican bien; intención: contratar.
- "revisión de bicicleta eléctrica" — cercanía: alta; esfuerzo: bajo o medio; intención: contratar y comparar.
- "cómo cambiar la cámara de una bicicleta" — cercanía: media, porque quien busca esto quiere hacerlo él mismo; esfuerzo: alto, porque hay muchos vídeos y guías; intención: informarse.
- "mejores bicicletas del mundo" — cercanía: baja; esfuerzo: alto; intención: informarse.
- "historia del ciclismo" — cercanía: baja; esfuerzo: alto; intención: informarse.
El resultado sale casi solo. Las dos primeras filas son para escribir ya: cercanía alta, intención de contratar y esfuerzo asumible. La tercera va a continuación. La cuarta se puede dejar para más adelante, quizá con un enfoque distinto, como "qué hacer si no sabes cambiar la cámara y cuándo traerla al taller". Las dos últimas se descartan, aunque mucha gente las busque, porque quien las escribe no es cliente suyo.
¿Cómo se decide el orden con la tabla ya rellena?
La regla práctica es combinar las tres columnas en este orden de importancia: primero la cercanía, después la intención y por último el esfuerzo. Empieza por las filas con cercanía alta e intención de contratar o comprar, y dentro de ellas, por las de menor esfuerzo, porque son las que antes pueden dar resultados. Después vienen las de cercanía alta pero intención de informarse, que ayudan a que te conozcan antes de decidir. Las de cercanía media se escriben cuando ya has cubierto lo anterior, y las de cercanía baja se descartan por muy populares que sean.
Si quieres afinar, repasa también palabras clave de cola larga: cómo elegir las que sí puedes ganar, que explica por qué las búsquedas largas y concretas suelen ser las que mejor encajan con un negocio pequeño.
¿De dónde saco la lista de búsquedas antes de puntuarlas?
De tres fuentes que no cuestan nada: lo que te preguntan los clientes (llamadas, mensajes, correos), lo que Google sugiere al empezar a escribir una búsqueda y las preguntas relacionadas que aparecen en los resultados. Anota todo sin filtrar y puntúa después. Si más adelante quieres apoyarte en programas específicos, tienes una guía en herramientas para investigar palabras clave, pero para empezar la tabla no los necesita.
Una advertencia: puntuar bien lleva tiempo y es una opinión, no una medida exacta. Lo importante es que seas coherente, que uses el mismo criterio para todas las filas y que revises la tabla de vez en cuando.
Errores comunes al priorizar
- Elegir por popularidad. Que mucha gente busque algo no significa que esa gente te sirva. Una búsqueda con pocos usuarios y cercanía alta suele valer más que una muy popular y lejana.
- Calcular el esfuerzo sin mirar Google. La mejor medida de lo difícil que es aparecer es ver quién aparece hoy. Un vistazo a la primera página te dice más que una intuición.
- Mezclar intenciones. Un artículo que intenta informar, comparar y vender a la vez no responde bien a ninguna. Una búsqueda, un artículo.
- Competir en lo que no es tuyo. Hay búsquedas que, aunque se parezcan, no encajan con lo que ofreces. Lo explica no conviene competir por palabras clave que no encajan con tu negocio.
- Rehacer la tabla cada semana. Con revisarla cada cierto tiempo basta. Lo que importa es publicar, no repuntuar.
- Prometerte plazos. El SEO no es inmediato ni depende solo de la búsqueda que elijas, así que no esperes resultados fijos.
Conclusión
Tres columnas bastan para ordenar tus palabras clave: cercanía al negocio, esfuerzo e intención. Empieza por las búsquedas que están cerca de lo que vendes, que apuntan a contratar o comprar y que puedes aspirar a ganar, y deja para el final las populares pero lejanas.
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