Un texto escrito con inteligencia artificial puede sonar muy seguro y contener datos inventados: cifras, nombres, fechas, leyes, citas o enlaces que no existen. Antes de publicar, revisa cada uno de esos seis tipos de dato contra una fuente original y, si no puedes comprobar algo, bórralo o reescríbelo en términos generales. Aquí tienes la lista y cómo verificar cada punto.
A este fenómeno se le llama alucinación: el modelo genera algo que parece plausible porque encaja con el estilo de lo que ha aprendido, no porque lo haya comprobado. Un ejemplo hipotético: un artículo para una gestoría dice que «la ley obliga a presentar este modelo antes de una fecha» con tono rotundo. Suena correcto, pero la fecha puede ser de otro año o de otro trámite. El tono no es una prueba.
¿Qué datos de un texto de IA hay que comprobar siempre?
Todos los que se pueden comprobar y tienen consecuencias si fallan. En la práctica, seis tipos: cifras y porcentajes, nombres de personas, empresas y productos, fechas y plazos, leyes y normas, citas y estudios, y enlaces. Lo que tienen en común es que son afirmaciones concretas que un lector puede contrastar, y un solo error en ellas basta para que se pierda la confianza en el resto del texto. Las opiniones, los consejos generales y las explicaciones de cómo funciona algo son menos arriesgados, aunque también conviene leerlos con espíritu crítico.
Lista de comprobación por tipo de dato
Cifras y porcentajes
- Qué mirar — toda cifra redonda o muy precisa sin fuente, y comparaciones del tipo «el doble» o «la mayoría».
- Cómo verificarlo — busca el dato en la fuente original: un organismo oficial, un informe del propio fabricante, una estadística pública. Si no la encuentras, quita la cifra y di «depende de...» o describe la idea sin número.
Nombres de personas, empresas y productos
- Qué mirar — cargos, empresas, productos o herramientas, y las funciones que se les atribuyen.
- Cómo verificarlo — comprueba en su web oficial que existen y que hacen lo que el texto dice. Ojo con los nombres demasiado perfectos o genéricos.
Fechas y plazos
- Qué mirar — años, fechas de entrada en vigor, plazos de trámites y expresiones como «desde ahora».
- Cómo verificarlo — confírmalas en la fuente oficial y fíjate en la fecha de esa fuente. Una norma o un plazo pueden haber cambiado.
Leyes, normas y requisitos
- Qué mirar — nombres de leyes, números de artículo, obligaciones y sanciones.
- Cómo verificarlo — busca el texto en el boletín oficial o en la web del organismo y, mejor aún, consúltalo con un profesional. Si no está comprobado, redáctalo en términos generales y remite al asesor.
Citas y estudios
- Qué mirar — frases entrecomilladas, expresiones como «según un estudio», nombres de autores o de informes.
- Cómo verificarlo — localiza el documento y la frase exacta. Si no aparece, no la des por buena: elimínala.
Enlaces
- Qué mirar — direcciones que lleven a páginas concretas, sobre todo si son muy largas o muy específicas.
- Cómo verificarlo — abre cada enlace y comprueba que existe, que dice lo que el texto afirma y que la fuente es fiable. Un enlace roto o ajeno al tema resta credibilidad.
¿Qué señales delatan un dato posiblemente inventado?
Hay patrones que deberían activar tu sospecha. Las cifras muy redondas sin fuente, las expresiones como «según estudios recientes» sin nombrar ninguno, los nombres de organismos o de leyes con una redacción casi correcta pero algo rara, las citas perfectas que suenan a eslogan y los enlaces profundos que no recuerdas haber visto nunca. También conviene desconfiar de lo que resulta demasiado conveniente, es decir, cuando el dato respalda exactamente lo que el texto quería decir. Ante cualquiera de estas señales, la regla es sencilla: o lo compruebas, o lo quitas. Un artículo sin una cifra dudosa pierde poco; uno con una cifra falsa puede perder mucho.
Qué debe revisar siempre una persona
Hay datos en los que no conviene fiarse de ninguna revisión automática:
- Temas legales, fiscales, médicos o financieros — el profesional responde de ellos; un texto, no.
- Datos de tu propio negocio — horarios, direcciones, precios, condiciones y servicios que ofreces. Solo tú sabes si están al día.
- Promesas y resultados — nada que suene a garantía o a plazo si no puedes cumplirlo.
- Afirmaciones sobre otras empresas o personas — pueden ser falsas o dañinas.
Si quieres profundizar en el reparto de tareas entre persona y sistema, revisión humana o puntuación automática antes de publicar lo compara con calma.
Cinco comprobaciones rápidas antes de publicar
- Léelo como un lector escéptico — cada frase que te haga pensar «¿seguro?» merece una búsqueda.
- Busca dos o tres datos al azar — si uno falla, desconfía del resto y repasa todo.
- Abre todos los enlaces — antes de publicar, no después.
- Guarda la fuente de cada dato verificado — así, si alguien pregunta, sabes de dónde salió.
- Pregúntate si lo defenderías ante un cliente — si la respuesta es no, reformúlalo o quítalo.
¿Se puede publicar con IA sin perder credibilidad?
Sí, siempre que la IA sea un borrador y no una fuente. El texto generado ahorra tiempo en estructura y redacción, pero la responsabilidad de que lo publicado sea cierto es de quien lo publica. Un buen hábito es separar lo que el texto explica de lo que afirma: lo primero se lee y se corrige con criterio; lo segundo se comprueba. Para ver cómo mantener la calidad sin renunciar a la rapidez, cómo usar IA para escribir contenido sin perder calidad te da una guía práctica, y contenido escrito con IA y Google: qué se sabe y qué son suposiciones pone orden en lo que se cuenta sobre este tema.
Conclusión
Un texto de IA es un buen borrador, no una fuente. Cifras, nombres, fechas, leyes, citas y enlaces se comprueban uno a uno, y lo que no se pueda verificar sale o se generaliza.
AutoAd puntúa cada artículo antes de publicarlo, pero esa puntuación no sustituye a una persona en lo sensible: los datos legales, fiscales, de precios o de tu propio negocio conviene que los revise siempre alguien con criterio. Si quieres conocerlo, solicita acceso a AutoAd.