El autocompletado de Google es la lista de sugerencias que aparece bajo la barra de búsqueda mientras escribes. Cada sugerencia refleja algo que mucha gente busca o ha buscado, así que te sirve como fuente gratuita de temas para tu blog: tecleas el arranque de una frase, anotas lo que Google propone y conviertes lo que encaje con tu negocio en artículos.
Es lo más parecido a escuchar a tus clientes pensando en voz alta, y no necesitas pagar ninguna herramienta ni crearte una cuenta. Solo hace falta un cuaderno, una hoja de cálculo y media hora de curiosidad.
¿Qué es el autocompletado de Google y por qué sirve para el blog?
Es la función con la que Google intenta adivinar lo que vas a buscar mientras tecleas. Sus sugerencias parten de búsquedas reales y pueden variar con el idioma, el lugar o el historial de cada persona. Para un blog esto es muy útil por un motivo: un tema que aparece sugerido es una pregunta que alguien se ha hecho de verdad. No es una ocurrencia tuya sobre lo que "debería interesar" a los clientes, sino un indicio de lo que sí les interesa. Eso sí, es un indicio y no una medición: no te dice cuántas personas lo buscan ni si esa persona acabará contratando a alguien como tú.
Cómo leer las sugerencias paso a paso
Imagina, como ejemplo hipotético, que tienes una clínica veterinaria pequeña. Este es el proceso:
- Reduce el efecto de tu historial. Abre una ventana de navegación privada, para que tus búsquedas anteriores pesen menos en lo que ves.
- Escribe el arranque de una búsqueda de tu sector, sin pulsar Intro. Por ejemplo "mi perro no quiere" o "cuándo vacunar a". Mira qué completa Google.
- Prueba arranques con palabras de pregunta. "Cómo", "cuánto", "por qué", "cuándo", "qué pasa si", "se puede". Son los que más revelan dudas.
- Prueba arranques de decisión. "Mejor", "o", "para", "alternativa a", "precio de". Muestran a la persona que está comparando.
- Añade una letra detrás de tu término. Escribe "cachorro vacunas a", luego "cachorro vacunas b", y así sucesivamente. Es un truco tosco, pero saca sugerencias que no habrías pensado.
- Anota todo tal cual aparece, con el arranque que usaste. No lo corrijas ni lo limpies todavía.
Con una hora de este ejercicio tendrás una lista larga y desordenada. El orden llega después.
Qué anotar y qué descartar
Leer las sugerencias es como leer mensajes de clientes: hay que fijarse en la intención que hay detrás, no solo en las palabras.
Anota las sugerencias que:
- Encajan con algo que haces de verdad y que puedes explicar bien.
- Revelan una duda o una decisión ("o", "mejor", "cuánto cuesta", "se puede").
- Coinciden con preguntas que ya te hacen en tienda, por teléfono o por mensaje.
- Están cerca de la contratación o la compra, aunque sean pocas palabras.
Descarta las sugerencias que:
- Hablan de un lugar o un servicio que no ofreces.
- Son el nombre de una marca o competidor concreto, sin ninguna duda detrás.
- Son pura curiosidad sin relación con tu oferta, por muy graciosa que sea.
- Tocan un terreno en el que no puedes responder con responsabilidad (consejos médicos o legales muy concretos, por ejemplo) a menos que lo hagas de forma general y con la advertencia adecuada.
- Repiten otra que ya has anotado con distinta redacción.
La regla práctica: si no sabrías qué escribir en el artículo, o si el lector que lo busca nunca sería cliente tuyo, déjala fuera.
¿Cómo convertir las sugerencias en una lista de temas?
Pasa lo anotado a una hoja de cálculo con cinco columnas: la sugerencia, lo que de verdad quiere saber la persona, un título provisional, la página de tu web a la que ese artículo debería llevar y una prioridad. Luego agrupa las sugerencias parecidas, porque varias formas de preguntar lo mismo piden un solo artículo y no cuatro. Ordena empezando por las que están más cerca de contratar o comprar, y deja para después las meramente informativas. Cada artículo debe responder a una búsqueda principal y tener clara su ruta hacia una página de servicio, de producto o de contacto. Así el blog no es un cajón de curiosidades, sino una red de respuestas que apuntan a lo que vendes.
Un ejemplo hipotético: de cinco sugerencias sobre las vacunas de un cachorro, sale un único artículo sobre el calendario de vacunación, con otro aparte sobre qué pasa si se retrasa una dosis, porque son dos dudas distintas.
Los límites del autocompletado (y cómo completarlo)
El autocompletado es un buen punto de partida, pero conviene conocer sus costuras:
- No da cifras. No sabes si una sugerencia la busca mucha gente o poca; solo que alguien lo hace.
- Cambia según quién busca y dónde. Lo que ves tú puede no coincidir con lo que ve un cliente de otra ciudad.
- No conoce tu negocio. Sugiere lo popular, no lo que a ti te conviene.
Para equilibrarlo, mira también el bloque de preguntas relacionadas y las búsquedas relacionadas que Google muestra en la propia página de resultados, y revisa en Google Search Console qué búsquedas ya te traen visitas, como explica cómo saber por qué búsquedas aparece tu web. Y si quieres ir más allá de esta técnica, tienes más ideas en cómo encontrar temas para el blog de tu empresa y en palabras clave de cola larga: cómo elegir las que sí puedes ganar.
Un hábito sencillo para no quedarte sin temas
Reserva veinte minutos al mes para repetir el ejercicio con arranques nuevos. Las preguntas de la gente cambian con las temporadas, con las noticias y con lo que se pone de moda en tu sector, y lo que hoy no aparece puede aparecer dentro de unos meses. Guarda siempre la fecha junto a cada lista; en seis meses te servirá para ver qué preguntas son permanentes y cuáles eran pasajeras.
Conclusión
El autocompletado convierte la barra de búsqueda en un buzón de sugerencias de tus futuros clientes: escribe arranques, anota con criterio, descarta lo que no encaja y agrupa lo que queda en una lista de temas, cada uno con una búsqueda principal y una página a la que llevar. No cuesta dinero, solo atención, y funciona porque parte de lo que la gente pregunta y no de lo que tú crees que debería preguntar.
AutoAd no sustituye esa lectura de sugerencias, que depende de lo que tú sabes de tu negocio. Lo que sí hace es la parte siguiente: generar y publicar artículos en tu web con constancia y vigilar tus posiciones en Google. Si prefieres que alguien lo haga a diario, solicita acceso a AutoAd.