«Si hablas de todo, no eres experto en nada». Se dice con tanta seguridad que casi nadie la discute, y muchos dueños de negocio se la aplican al pie de la letra: si vendo toldos, mi blog solo puede hablar de toldos. Tres artículos después, se acaban las ideas, y el blog se queda parado con la sensación de haber agotado el tema.
La frase tiene algo de verdad, pero lo que protege no es lo que parece.
De dónde sale la regla del tema único
La idea nace de algo razonable: un negocio que se dispersa pierde credibilidad. Una web que hoy habla de fiscalidad, mañana de recetas y pasado de viajes no le transmite a nadie qué hace. La conclusión que se saca, y ahí se tuerce, es que la unidad debe ser la palabra clave o el producto. Si es unidad de producto, un blog de toldos solo puede hablar de toldos y termina repitiéndose.
La unidad que de verdad importa es otra: la persona que te lee.
El criterio útil: el mismo lector, no el mismo tema
Piensa en una gestoría para autónomos. Sus artículos pueden tratar de altas y bajas, de cómo organizar gastos, de qué ayudas existen, de qué programa de facturación conviene, de qué papeles reunir antes de una reunión, de cómo preparar una inspección. Son temas distintos. Pero todos los lee la misma persona, en el mismo momento de su vida, con el mismo tipo de problema. Ese blog es coherente aunque no se repita nunca.
Ahora imagina que esa misma gestoría publica un artículo sobre criptomonedas de moda porque «mueve tráfico». Ahí sí hay dispersión: quien llega busca otra cosa, no se identifica con el resto de la web y se marcha sin haber avanzado hacia ningún servicio.
Tres preguntas antes de aceptar un tema
Cuando dudes si un tema encaja, hazte tres preguntas:
1. ¿Quien lo lea podría acabar siendo cliente mío? No hoy, sino en algún momento razonable.
2. ¿Puedo enlazarlo de forma natural a un servicio o a otro artículo mío? Si el artículo no lleva a ninguna parte, no aporta al conjunto.
3. ¿Sé de esto por experiencia, o solo por haberlo leído? Lo primero se nota en el texto y lo segundo también.
Si las tres respuestas son afirmativas, el tema cabe, aunque nunca lo hubieras asociado con tu producto.
Anchura sin dispersión
Un blog sano tiene dos dimensiones. La anchura son los temas que rodean al cliente; la profundidad es cuántos ángulos distintos se tratan dentro de cada tema. La receta que suele funcionar es ir hondo en cada tema antes de saltar al siguiente: precio, plazos, errores frecuentes, comparativas, casos concretos, preguntas que la gente hace.
En AutoAd trabajamos así: cada tema se cubre desde varios ángulos distintos antes de pasar al siguiente, precisamente para que el blog crezca en anchura sin convertirse en un cajón de sastre.
Lo que sí cuesta la dispersión
Conviene no exagerar, y tampoco engañar. Nadie fuera de Google puede afirmar con seguridad cómo pondera exactamente la coherencia temática de una web, así que cualquier regla numérica sobre «cuántos temas son demasiados» es un invento. Lo que sí se observa en la práctica son dos costes claros.
El primero es el del lector: si el blog parece un mercadillo, el visitante no sabe qué eres y no confía. El segundo es el de los artículos que se estorban. Cuando escribes varias veces sobre lo mismo con distintas palabras, tus propias páginas compiten entre sí, y cómo evitar que tus artículos compitan entre sí en Google explica cómo detectarlo. Curiosamente, ese riesgo aparece más en el blog que se obstina en un solo tema que en el que cubre varios con criterio.
Cómo ordenarlo para que se entienda
Cuando el blog cubre varios temas, ayuda organizarlo por categorías que un visitante reconozca a primera vista, y que cada artículo enlace con los de su misma familia. En cómo organizar el blog de una empresa por categorías hay un método sencillo para hacerlo. Y si lo que te falta son ideas, cómo encontrar temas para el blog de tu empresa parte de las preguntas reales de tus clientes.
Si ya tienes artículos que se salen del tema
No hace falta borrar nada por pánico. Repasa lo publicado y sepáralo en tres montones: lo que encaja con tu cliente y funciona, que se queda; lo que encaja pero está flojo, que se mejora o se fusiona con otro artículo parecido; y lo que de verdad no tiene relación con lo que vendes ni trae visitas útiles, que se puede retirar con una redirección hacia la página más cercana. La decisión se toma por utilidad para el lector, no por una regla de pureza temática.
Un caso inventado para verlo
Un negocio de toldos y pérgolas podría escribir sobre tipos de tela y su resistencia al sol, sí. Pero también sobre si hace falta licencia para instalar una pérgola en una terraza, cuánto se tarda en un montaje, cómo cuidar un toldo en invierno, cómo aprovechar mejor una terraza pequeña o qué pasa con las comunidades de vecinos que no dejan instalar nada. Son seis familias de temas, todas leídas por el mismo perfil: alguien que está pensando en poner sombra en su casa. Ese blog no se agota a los tres artículos, y sigue siendo perfectamente coherente.
Conclusión
La coherencia de un blog no está en repetir la misma palabra, está en que todo lo que publica sirva al mismo cliente en el mismo tipo de decisión. Amplía los temas hasta donde llegue el mismo lector, y profundiza en cada uno antes de saltar al siguiente. Si quieres un blog que crezca en anchura sin perder el hilo, entra en la lista de acceso de AutoAd.