La web perfecta es el argumento más elegante que existe para no empezar nunca.
Suena responsable: «primero la arreglo bien y luego ya haremos SEO». Pero perfecta no es un estado que se alcance, es una fecha que se va moviendo. Siempre falta otra foto, otra página, un logo nuevo, una sección de equipo mejor escrita. Y mientras la web se pule, las búsquedas de tus clientes se las lleva quien ya publicó algo, aunque su web fuera peor.
Ya hemos hablado de si conviene esperar en cómo decidir si conviene esperar antes de invertir en posicionamiento y de qué priorizar con poco presupuesto en web nueva o contenido nuevo. Este artículo da un paso más práctico: separar lo que sí bloquea el SEO de lo que solo te incomoda.
Lo que sí bloquea el SEO desde el primer día
Hay un puñado de cosas que, si fallan, hacen que ningún contenido rinda. Merece la pena arreglarlas antes de nada, y suelen costar poco:
- Que Google pueda leer tu web. Un descuido habitual: la web se montó con la opción de «no indexar» activada y nadie la quitó al publicarla. En WordPress está en Ajustes, Lectura, en una casilla que pide a los buscadores que no indexen el sitio. Si está marcada, todo lo que publiques será invisible.
- Que el texto sea texto. Si tus servicios están dentro de imágenes o de un PDF, Google no tiene con qué trabajar. Lo que quieres que se encuentre tiene que estar escrito en la página.
- Que se pueda usar desde el móvil. No hace falta un diseño de escándalo, hace falta que se lea sin ampliar y que los botones se puedan pulsar. Quien busca desde el teléfono y se topa con una página imposible, se va.
- Que se sepa qué vendes. Una página, o varias, que digan con claridad qué haces y para quién. Si tu portada solo tiene un lema inspirado, no hay nada a lo que agarrarse.
- Que se pueda contactar o comprar. Un teléfono visible, un formulario que funcione o un botón que abra el chat. Da igual lo bonito: si alguien decide llamarte y no encuentra cómo, todo lo anterior fue trabajo perdido.
Cinco cosas. Ninguna es un rediseño.
Lo que puede esperar sin que Google se entere
Y ahora la lista contraria, la de lo que tiende a retrasar el arranque sin que afecte a que te encuentren:
- El diseño visual. Una web sencilla que se entiende vale más que una preciosa que no dice nada.
- El logo nuevo o la identidad de marca que llevas años queriendo cambiar.
- Las fotos profesionales. Ayudan a convencer, pero no deciden que aparezcas. Unas fotos reales y aceptables sirven mientras tanto.
- El vídeo de portada, las animaciones y los efectos.
- La página «Quiénes somos» perfecta. Un párrafo honesto es mejor que no tener nada, y se puede pulir después.
Ojo, que esto no es una defensa de la dejadez. Es cuestión de orden: primero lo que impide que te encuentren, después lo que convence al que ya te encontró, y al final lo que embellece.
Una prueba de quince minutos para saber en cuál de las dos listas estás
Sin herramientas de pago, en una tarde:
- Escribe en Google
site:tudominio.es(con tu dirección real). Si no sale ninguna página, tienes un bloqueo de lectura y esto va antes que cualquier contenido. - Abre tu web en el móvil y trata de hacer lo que haría un cliente: entender qué vendes y contactar. Si te cuesta a ti, le costará más a un desconocido.
- Copia una frase de tu página de servicios y pégala entre comillas en el buscador. Si no aparece, sospecha de que el texto está en una imagen o de que Google aún no la ha leído.
- Pregunta a alguien que no conoce tu negocio qué vendes tras mirar la portada diez segundos.
Si las cuatro pruebas pasan, tu web es suficiente para empezar. Y suficiente es el estándar correcto.
El contenido nuevo puede vivir en una web imperfecta
Hay una razón de peso para no esperar: el contenido acumula. Cada artículo que publicas hoy sigue ahí cuando rediseñes la web dentro de un año, y con el tiempo puede haber ido ganando posiciones. Quien empieza a publicar hoy llega a ese rediseño con doce meses de trabajo hecho; quien espera a la web perfecta llega con las mismas búsquedas por cubrir.
Además, no exige tocar el resto de la web. Un blog o una sección de artículos puede crecer dentro de la web que ya tienes. AutoAd, por ejemplo, se conecta a WordPress, Shopify, Webflow o a una web a medida y publica ahí, sin pedirte que la rehagas antes. Lo que sí necesita es que la web que le entregas esté en condiciones de ser leída, es decir, que pase la prueba anterior.
Cuándo sí conviene arreglar antes de empezar
Para no venderte una idea sin matices, hay casos en que esperar es lo sensato:
- Si no puedes publicar contenido nuevo en tu web (no tienes acceso o el sistema no lo permite), hay que resolver eso primero.
- Si la web tiene un problema técnico grave que impide que se lea, como un bloqueo que no sabes cómo quitar, mejor solucionarlo con quien la mantiene.
- Si tu web dice cosas que ya no son ciertas (un servicio que ya no ofreces, un teléfono antiguo), corregirlo va antes que sumar contenido. En cuando tu web anuncia un teléfono que ya no existe se ve por qué.
Fuera de esos tres casos, «todavía no está perfecta» no es una razón técnica; es una preferencia.
Conclusión
La web perfecta no existe, y esperar a que exista tiene un coste que nadie factura: las búsquedas que se lleva otro mientras tú pules. Pasa las pruebas de lectura, móvil, texto y contacto, y empieza con lo que tienes. Si quieres que el contenido salga con regularidad mientras tú te ocupas del negocio, pide tu acceso a AutoAd.