Los títulos de una página funcionan como el índice de un libro: un título principal (H1), unos apartados grandes (H2) y, dentro de ellos, subapartados (H3). Para Google y para quien lee, lo importante es que estén en orden y que cuenten por sí solos de qué trata la página. Lo mejor es un solo H1 que diga el tema, H2 que reflejen las preguntas del cliente y H3 solo cuando un apartado necesite dividirse.
No hace falta saber programar para ordenarlos bien. Hace falta saber qué quiere saber tu cliente y escribirlo en ese orden.
¿Qué son H1, H2 y H3 y para qué sirven?
Son niveles de título dentro de una página web. El H1 es el título principal, el H2 marca las secciones importantes y el H3 las divisiones dentro de cada sección. En el editor de tu web los verás como "Encabezado 1", "Encabezado 2" y así sucesivamente, o como un menú de párrafo con esas opciones. Sirven para tres cosas: que el lector se oriente de un vistazo, que los buscadores entiendan la estructura y el tema de la página, y que las personas que usan lectores de pantalla puedan saltar de sección en sección.
Una buena prueba es leer solo los títulos, saltándote el resto del texto. Si con eso entiendes de qué va la página y en qué orden se cuenta, la estructura está bien. Si lees "Introducción", "Más información" y "Otros aspectos", no dicen nada y hay que reescribirlos.
¿Cuántos H1 debe tener una página y cómo se escribe?
Debe tener uno solo, y debe decir de qué trata la página con las palabras que usaría tu cliente. Es la práctica más clara y la recomendada: un solo tema principal, un solo título principal. No hace falta obsesionarse (tener dos no hunde una web), pero si ves varios H1 en una página, normalmente es señal de que se ha usado el nivel por el tamaño de letra y no por la estructura.
Es habitual confundir el H1 con el título que se ve en los resultados de Google. No son lo mismo: el segundo es la etiqueta de título de la página (la llamada "title"), que aparece en el buscador, y el H1 es el que ven los visitantes ya dentro de la web. Pueden ser idénticos o diferentes, pero ambos deberían ser coherentes entre sí. Un ejemplo: la página puede aparecer en Google como "Revisión pre-ITV en [tu ciudad] | Taller" y, dentro, tener el H1 "Revisión pre-ITV: qué comprobamos y cuánto tarda". Mismo tema, dos usos distintos.
Cómo escribir H2 y H3 con las palabras del cliente
Un H2 funciona mejor cuando es una pregunta o una frase que el cliente reconocería como suya. Compara estos dos juegos de títulos de un taller mecánico (ejemplo hipotético):
Antes:
- Nuestros servicios
- Calidad y compromiso
- Contacto
Después:
- ¿Qué revisamos en una revisión antes de la ITV?
- ¿Cuánto tarda y qué tengo que llevar?
- ¿Y si no la paso? Qué hacemos con los fallos
El segundo juego informa, responde a dudas reales y permite que alguien que busca "qué revisan antes de la ITV" encuentre justo ese apartado. El primero es genérico y lo puede firmar cualquier taller del mundo.
Los H3 se usan solo cuando un apartado grande necesita dividirse. Por ejemplo, bajo el H2 "¿Qué revisamos?" pueden ir H3 como "Frenos y neumáticos", "Luces y señalización" o "Emisiones". Si un H2 tiene un solo H3, probablemente sobra el H3. Y no saltes niveles: tras un H2 va un H3, no un H4.
Por qué no sirve meter la palabra clave en todos los títulos
Porque Google entiende el significado de un texto, no cuenta repeticiones, y porque a las personas nos cansa leer cinco veces lo mismo. Un artículo con títulos como "Taller mecánico en Madrid", "Mejor taller mecánico Madrid", "Taller mecánico económico Madrid" y "Contacto taller mecánico Madrid" suena a trampa, y el visitante lo nota. Lo razonable es que la palabra clave principal aparezca de forma natural en el H1 y, si encaja, en algún H2. Los demás títulos deben cubrir variantes, preguntas y matices, no la misma frase.
Esto se conecta con una idea de fondo: meter más palabras clave no hace mejor el SEO. Una página bien ordenada, que responde a lo que se pregunta, tiene más posibilidades de aparecer por muchas búsquedas relacionadas que una saturada de repeticiones. Aun así, ningún orden de títulos garantiza una posición concreta; es una pieza más entre muchas.
Cinco comprobaciones para revisar una página
- Cuenta los H1. Tiene que haber uno. Muchos editores muestran un esquema del documento con los niveles; si no, existen extensiones de navegador gratuitas que los listan.
- Lee solo los títulos. ¿Cuentan una historia coherente? Si no, reescríbelos.
- Revisa que cada título anuncie lo que viene. Un título no debe prometer algo que el apartado no responde.
- Comprueba el orden de niveles. Nada de H2 seguido de H4 ni de usar un H3 solo porque queda más pequeño. Para el tamaño de letra, usa el diseño de la web, no el nivel de título.
- Pregúntate cómo lo diría tu cliente. Cambia el vocabulario interno ("soluciones integrales") por el suyo ("arreglar la caldera").
Si quieres más ideas sobre cómo redactar títulos que se lean bien, tienes títulos de artículo que se leen bien en Google, con ejemplos.
Errores frecuentes
- Usar el H1 para el logotipo o el lema en todas las páginas. Cada página debería tener el suyo.
- Títulos que son una sola palabra ("Servicios", "Nosotros"). No dicen nada al buscador ni al cliente.
- H2 larguísimos que son un párrafo entero. Un título se escanea de un vistazo.
- Títulos que cambian el tema a mitad de página. Si hay dos temas, probablemente hay que hacer dos páginas.
Conclusión
Ordenar los títulos de una página es una tarea pequeña que mejora a la vez la lectura, la comprensión del buscador y la accesibilidad. Un H1 claro, H2 que reflejen cómo pregunta tu cliente, H3 solo cuando hagan falta y ninguna repetición forzada de la palabra clave.
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