Tienes una tienda online y has visto que, cuando buscas un producto en Google, aparecen arriba unas tarjetas con foto, precio y nombre de la tienda. Esos son los anuncios de Google Shopping, y es normal que te pregunte si deberías estar ahí. Quizá incluso hayas intentado activarlos y te hayas topado con un mensaje de productos rechazados o una cuenta suspendida.
Este artículo no te dice cuánto gastar ni te promete ventas. Te explica qué tiene que estar listo antes de poner un euro, porque la mayoría de los problemas de Shopping nacen de una tienda que no estaba preparada.
Qué es Google Shopping y en qué se diferencia de un anuncio normal
En un anuncio de búsqueda habitual, tú escribes el texto y eliges las palabras clave. En Shopping no escribes el anuncio: Google lo construye a partir de la información de tus productos (nombre, foto, precio, disponibilidad) y decide cuándo mostrarlo según lo que busca cada persona.
Esto tiene una consecuencia práctica: la calidad de tus datos es la calidad de tu anuncio. Si la ficha de un producto está incompleta o es confusa, el anuncio también lo será. Por eso el trabajo previo pesa más aquí que en otros formatos.
Primer requisito: un catálogo ordenado
Antes de subir nada a Google, tu propio catálogo tiene que tener sentido.
- Cada producto con un nombre único y descriptivo, que diga lo que es. "Zapatilla running hombre azul talla 42" informa; "Modelo 3" no.
- Categorías coherentes: que cada producto esté donde un cliente lo buscaría.
- Variantes bien definidas: si un artículo existe en varias tallas o colores, que estén organizadas y no duplicadas como productos distintos sin control.
- Productos sin stock o descatalogados fuera del catálogo o marcados como agotados. Anunciar lo que no puedes vender frustra al cliente y suele acabar en problemas con Google.
- Un código identificador por producto cuando exista (el código de barras del fabricante, por ejemplo). Ayuda a Google a reconocer de qué producto se trata.
Si tu tienda tiene pocos productos, una hoja de cálculo ordenada puede bastar. Si tiene muchos, probablemente tu plataforma de tienda (Shopify, WooCommerce, PrestaShop u otras) pueda generar el catálogo de forma automática.
Segundo requisito: fichas de producto completas
La ficha de cada producto en tu web es lo que el cliente verá al hacer clic, y lo que Google comprueba que coincida con el anuncio.
- Fotografías claras, con el producto bien visible y sin textos, marcas de agua ni montajes que distraigan. Una foto mala mata el anuncio más ajustado.
- Descripción útil: materiales, medidas, usos, a quién va dirigido. No copies la del fabricante tal cual, porque la tendrán cientos de tiendas.
- Precio visible y claro en la propia página, con impuestos si es lo habitual en tu país.
- Disponibilidad indicada de forma honesta: en stock, bajo pedido, agotado.
- Información de envío y devoluciones accesible desde la ficha o fácil de encontrar.
Una ficha completa ayuda también al posicionamiento normal de tu tienda. Si quieres profundizar en ese lado, tienes herramientas para mejorar el posicionamiento de una tienda online.
Tercer requisito: la cuenta de Merchant Center
Merchant Center es la herramienta gratuita de Google donde subes tu catálogo y donde Google lo revisa antes de mostrarlo. Es el paso intermedio obligatorio entre tu tienda y los anuncios.
Lo que tienes que preparar:
- Una cuenta de Google a la que tengas acceso de forma estable (no la de alguien que puede marcharse).
- La verificación y reclamación de tu web, para demostrar que eres el titular del dominio.
- Datos del negocio completos: nombre, dirección, contacto, políticas de envío y de devolución publicadas.
- Un canal para el catálogo: subirlo a mano, programarlo desde una hoja de cálculo o conectarlo desde tu plataforma de tienda.
Tras subirlo, Google revisa los productos. Es habitual que algunos queden rechazados la primera vez, por falta de datos, por diferencias entre el catálogo y la web, o por incumplir alguna política. No es un fracaso: Merchant Center te indica qué ha fallado en cada caso, y se corrige.
Cuarto requisito: precios y datos coherentes
Este es el punto donde más tropiezan las tiendas, y el más fácil de evitar.
- El precio del catálogo debe coincidir con el de la web. Si subes un precio y en la ficha aparece otro, Google lo detecta y puede rechazar el producto.
- La disponibilidad también debe coincidir. Si tu catálogo dice "en stock" y la web dice "agotado", hay un desajuste.
- Los gastos de envío tienen que estar claros, sin sorpresas al llegar al carrito.
- Las ofertas y rebajas deben reflejarse en los dos sitios a la vez. Un descuento que solo existe en el anuncio genera desconfianza.
Un cliente que ve un precio en Google y otro en tu web se marcha, y con razón. Mantener los datos sincronizados es una tarea continua, no algo que se hace una vez.
Antes de pagar: un repaso rápido
Comprueba que puedes responder "sí" a todo esto:
- ¿Mi catálogo está ordenado y sin productos que no puedo vender?
- ¿Cada ficha tiene buenas fotos, descripción, precio y disponibilidad?
- ¿Tengo la cuenta de Merchant Center verificada y sin productos rechazados pendientes?
- ¿Coinciden los precios y el stock entre el catálogo y la web?
- ¿Sé cuánto margen me deja cada producto, para saber cuánto puedo gastar en anunciarlo?
Este último punto es clave. Conviene conocer cuánto puedes pagar por cada clic antes de empezar; puedes verlo en cómo saber cuánto pagar por clic en Google Ads. Y si es tu primera campaña de cualquier tipo, te vendrá bien cómo empezar con Google Ads sin perder dinero.
Conclusión
Google Shopping funciona a partir de los datos de tu tienda: catálogo ordenado, fichas completas, cuenta de Merchant Center en regla y precios coherentes. Si eso falla, anunciarse solo te sirve para gastar dinero en productos rechazados o en clientes que se van al ver el precio real. Hacer bien la base no garantiza ventas, pero sin ella es casi seguro que los anuncios no funcionarán.
Preparar el catálogo y la cuenta de Merchant Center no es lo que hace AutoAd. Lo suyo es el SEO (artículos publicados en tu web, desde 99 € al mes) y la gestión de Google Ads por 150 € al mes, con la inversión pagada a Google y tu aprobación en cada cambio. Si quieres saber si encaja con tu tienda, solicita acceso a AutoAd y lo hablamos.