Un cliente te comenta que le preguntó a un asistente de inteligencia artificial por tu negocio y que la respuesta decía que abres los sábados, que ofreces un servicio que nunca has ofrecido o que sigues en una dirección que dejaste hace años. La reacción útil tiene tres pasos: comprobar la respuesta y guardar una copia, corregir las fuentes de información que sí controlas y avisar al asistente por los canales que ofrezca. Ningún paso asegura que el error desaparezca, ni cuándo, así que conviene hacerlo con calma y sin pagar a nadie que prometa lo contrario.
¿Qué haces primero: comprobarlo o corregirlo?
Comprobarlo. Antes de tocar nada, pregunta lo mismo a más de un asistente, con palabras de cliente y en días distintos, porque las respuestas cambian de una vez a otra. Anota la fecha, la herramienta, la pregunta exacta y lo que contestó, y haz una captura de pantalla. Esa copia te servirá para avisar con datos y para comprobar más adelante si algo ha cambiado.
Después clasifica el fallo, porque cada tipo se arregla distinto:
- Dato antiguo: un horario, un teléfono o una dirección que fueron ciertos.
- Mezcla con otro negocio: se confunde tu empresa con otra de nombre parecido o del mismo barrio.
- Invención sin base: un servicio o una cifra que no aparece en ninguna parte.
- Dato correcto, mal interpretado: dices "cita previa" y se entiende "cerrado".
Un ejemplo hipotético: una clínica dental pequeña descubre que un asistente dice que atiende los sábados por la mañana. Dejó de hacerlo hace dos años, pero un directorio local antiguo sigue diciéndolo. El fallo no es una rareza de la máquina, es un dato viejo repetido en un sitio que nadie vigila.
¿De dónde saca un asistente de IA los datos de tu negocio?
Nadie ajeno a las empresas que los fabrican puede decir exactamente de dónde sale cada respuesta, y además depende de la herramienta. Lo más probable es una mezcla de lo que el sistema aprendió en su día (que puede estar anticuado) y de páginas que consulta en el momento: tu web, tu ficha de empresa en Google, directorios, reseñas, noticias o perfiles de redes. Algunos asistentes muestran las fuentes que han usado; si el tuyo lo hace, pulsa en ellas, porque es el rastro más rápido.
Un truco práctico: busca el nombre de tu negocio en Google y revisa con calma los primeros resultados, incluidos los directorios. Si alguno repite el dato equivocado, ya tienes un sospechoso. No hace falta ser técnico para esto: se trata de mirar lo mismo que vería alguien que no te conoce.
Qué corregir en las fuentes que sí controlas
Es la parte más eficaz porque depende de ti y, además, mejora la información que ven tus clientes humanos. Revisa por este orden:
- Tu web. Dirección, horario, teléfono y servicios escritos como texto, no solo dentro de una imagen o un PDF. Una página de preguntas frecuentes con los datos que más se consultan ("¿abrís en agosto?", "¿hace falta cita?") ayuda a que un buscador o un asistente encuentre la respuesta clara.
- Tu ficha de Google y los directorios. Que coincidan palabra por palabra con tu web. Si un directorio no se deja editar, busca su opción de contacto o reclamación de ficha.
- Páginas antiguas. Si un servicio ya no existe, retira la página o di abiertamente que ya no lo ofreces. Una página olvidada puede seguir circulando durante años.
- Perfiles en redes y notas de prensa. Revisa descripciones, enlaces y datos de contacto. Si un medio publicó un dato erróneo, pídele con educación que lo corrija.
Si quieres profundizar en el tipo de fallos que restan visitas, tienes horarios y datos mal puestos: el error que te resta visitas y cuando tu web anuncia un teléfono que ya no existe. Para la ficha, cómo optimizar tu ficha de Google My Business.
¿Cómo se avisa a un asistente de IA de que se equivoca?
La mayoría de asistentes ofrecen, junto a cada respuesta, una forma de valorarla como mala o de informar de un problema. Úsala y sé concreto: escribe qué pregunta hiciste, qué dijo, cuál es el dato correcto y la dirección de la página oficial donde se comprueba. Algunas empresas publican además formularios en su centro de ayuda para señalar contenido inexacto o cuestiones de privacidad; busca el de la herramienta que te interese.
Conviene ser realista con lo que va a pasar. Puede que no recibas respuesta, que el error tarde en desaparecer o que cambie por sí solo cuando el sistema se actualice, y no hay forma de forzarlo. Si lo que se afirma es grave, por ejemplo una acusación falsa, algo que daña tu reputación o datos personales tuyos, consulta con un abogado, porque ahí pueden existir vías legales que no podemos valorar desde aquí.
Lo que no conviene hacer
- Pagar a quien promete "limpiar" tu imagen en la IA con certeza. Nadie controla lo que dicen esos sistemas. Antes de contratar, lee qué preguntar a una agencia que promete salir en ChatGPT.
- Inundar de reseñas falsas para compensar. Es poco ético y puede volverse en tu contra.
- Discutir con el asistente en el propio chat. Su respuesta cambia en la siguiente conversación; tu corrección en ese chat no se queda.
- Obsesionarte. Repite la comprobación una vez al mes o cuando cambies algo importante (horario, dirección, servicios), y deja que el resto fluya.
- Olvidar el origen. Si el dato falso salió de tu propia web o de una ficha abandonada, el problema se arregla en casa, no en el asistente.
Una rutina sencilla para que no se repita
La mejor defensa es que tu información esté siempre al día y sea la misma en todas partes. Apunta en un papel los datos que no pueden fallar (dirección, teléfono, horario, servicios principales, política de citas, zonas que atiendes…) y revísalos cada vez que algo cambie. Cuando algo cambie de verdad, actualiza primero tu web, luego la ficha de Google y después los directorios. Es poco glamuroso, pero es lo que más reduce las confusiones, también con las personas. Si además quieres entender mejor cómo te ven estos sistemas, cómo estructurar un artículo para que una IA lo entienda y lo cite explica cómo escribir con claridad para ellos y para tus lectores.
Conclusión
Cuando una IA dice algo falso de tu negocio, comprueba la respuesta y guarda una copia, clasifica el error, corrige las fuentes que controlas y avisa por los canales del asistente, sin esperar una corrección inmediata y sin pagar a quien la prometa. Mantener tus datos coherentes y al día es lo que más ayuda.
AutoAd no controla lo que dicen los asistentes de IA ni puede corregirlo. Lo que sí hace es generar y publicar artículos en tu web, una fuente que sí está en tus manos, y vigilar tus posiciones en Google. Si te interesa esa parte, solicita acceso a AutoAd.