Hay dos maneras de pagar por SEO que se confunden mucho porque las dos se venden como «ayuda con el posicionamiento». Una es contratar a un consultor por horas: pagas por su tiempo y su criterio. La otra es una suscripción mensual a un servicio, como AutoAd: pagas por un trabajo que se repite cada semana. Se parecen en el nombre y se diferencian en casi todo lo demás.
Esta guía te ayuda a ver para qué sirve cada una y, sobre todo, a elegir sin arrepentirte.
Qué compras en cada caso
Con un consultor por horas compras conocimiento y opinión. Te revisa tu web, te dice por dónde empezar, resuelve una duda concreta o te ayuda a decidir una cuestión importante. Cuando termina la sesión, el resultado es un diagnóstico, una lista de prioridades o una respuesta. La ejecución, salvo que la pactes aparte, queda de tu parte.
Con una suscripción compras ejecución continua. En AutoAd, eso significa que se generan y publican artículos en tu web cada día (excepto los domingos), cada uno se puntúa antes de publicarse, se vigilan las posiciones y se avisa si bajan. Hay tres planes: 99 € al mes con 3 artículos al día, 199 € con 10 y 499 € con 100. El trabajo sigue mientras estés suscrito, sin que tengas que pedirlo cada vez.
Dicho en corto: el consultor te ayuda a decidir, la suscripción hace.
Si tienes una duda puntual o una decisión grande
Aquí el consultor por horas es la mejor opción, y AutoAd no lo sustituye. Piensa en situaciones como estas:
- Vas a rehacer tu web y no sabes cómo proteger lo que ya has ganado en Google.
- Dudas si te conviene centrarte en tu ciudad o vender en toda España.
- Te han hecho un presupuesto de SEO y no sabes si lo que te proponen tiene sentido.
- Quieres una segunda opinión sobre lo que está haciendo tu proveedor actual.
- Tienes un problema concreto, como una bajada de posiciones que no entiendes.
Son preguntas de criterio. Una sesión con una persona con experiencia, que mire tu caso y te hable claro, vale más que cualquier trabajo repetitivo. AutoAd no hace consultoría estratégica a medida, y en estos casos conviene decirlo claramente.
Si necesitas constancia y no sabes por dónde empezar a escribir
Aquí la suscripción encaja mejor. Muchos negocios saben más o menos qué quieren (aparecer cuando les buscan) y lo que les falla es la regularidad: nadie tiene tiempo de escribir, publicar y revisar cada semana. Ejemplo inventado: una gestoría que sabe que debería tener un blog con respuestas a dudas fiscales de autónomos, pero lleva meses sin publicar nada porque el trabajo diario manda.
En ese caso, contratar horas de consultoría solo te dará un plan que después nadie ejecuta. Una suscripción resuelve justo eso: que el trabajo pase. Y el SEO premia la constancia, como explicamos en cómo empezar con el SEO desde cero en tu empresa. Eso sí, sin prometer plazos: los resultados tardan y dependen de tu sector, tu competencia y lo que vayas publicando.
Si eres de los que ya hacen SEO y quieren un empujón
Si tu equipo ya escribe y publica, pero te falta ritmo o criterio, se pueden combinar:
- Un consultor te ayuda a decidir temas y prioridades.
- Una suscripción añade volumen de publicación constante.
- Tú o tu equipo repasáis lo publicado y comprobáis que encaja con lo que habéis decidido.
Si dudas sobre cuándo dejar de hacerlo todo tú y pasar a delegar, lo desarrollamos en cuándo pasar de hacerlo tú mismo a delegar el SEO.
Errores frecuentes al elegir
1. Contratar horas esperando que alguien te lo haga todo. Un consultor por horas asesora; si quieres que además ejecute, pídelo de forma explícita y acuerda el alcance.
2. Suscribirte sin saber a quién le vendes. Un software puede publicar mucho, pero el mensaje, el público y la oferta los tienes que tener claros tú. Si no los tienes, una sesión con un consultor antes de empezar ahorra tiempo.
3. Medir con una vara equivocada. Las horas de un consultor se miden por la calidad de las decisiones; la suscripción, por la regularidad y por cómo evolucionan tus posiciones y las visitas que importan.
4. Esperar resultados en una semana. En ninguno de los dos casos el SEO funciona así.
5. Creer que lo barato sale siempre mejor, o al revés. Importa qué trabajo concreto te llevas, no la cifra.
Cómo combinarlas en la práctica
Un esquema sencillo, que adaptas a tu caso, sería:
- Al principio: una o dos sesiones con un consultor para decidir a quién te diriges, qué temas importan y qué no merece la pena tocar.
- Durante: la suscripción trabaja a diario y tú revisas de vez en cuando lo publicado y los avisos de posiciones.
- Cuando aparezca algo grande: cambio de web, nuevo producto, caída inexplicable. Vuelves a llamar al consultor para decidir, mientras la suscripción sigue con su ritmo de publicación.
Lo bonito de esta combinación es que cada pieza hace lo que mejor sabe hacer. No pagas a una persona por repetir tareas, ni a un software por tomar decisiones que requieren entender tu negocio.
Un detalle práctico: antes de llamar al consultor, prepara tres cosas. Tu lista de lo que vendes y a quién, una idea de lo que has probado hasta ahora (aunque haya salido mal) y las preguntas que quieres resolver, ordenadas por importancia. Con eso, una sesión corta rinde mucho más, y pagas por decisiones y no por explicar tu negocio desde cero. Con la suscripción pasa algo parecido: cuanto más claro tengas lo que ofreces, mejor sabrás valorar lo que se publica en tu web.
Conclusión
Un consultor por horas sirve para decidir bien; una suscripción sirve para hacer a diario. Si tu problema es de criterio, empieza por el consultor. Si tu problema es de constancia, una suscripción te lo resuelve. Y si tienes los dos, combínalos.
En precios públicos, el SEO de AutoAd cuesta 99, 199 o 499 € al mes según publiques 3, 10 o 100 artículos al día; Google Ads son 150 € al mes aparte, con la inversión pagada a Google; sin packs ni permanencia. Si ya sabes qué quieres y te falta quien lo haga cada día, solicita acceso a AutoAd.