Sobre tu mesa hay dos propuestas. Las dos dicen «SEO mensual». La primera pide 400 € al mes; la segunda, 1.500 (cifras inventadas para el ejemplo). Tu primera reacción probablemente sea pensar que una de las dos te toma el pelo.
Casi nunca es eso. Es que las dos usan las mismas palabras para nombrar cosas que pesan muy distinto. Antes de comparar euros, hay que traducir el presupuesto.
Un glosario de siete palabras
«Gestión»
Puede significar dos horas al mes de una persona junior o veinte de alguien con experiencia. La palabra no dice cuál. La pregunta que lo fija: ¿cuántas horas al mes, y de quién, van a mi cuenta? Y si la agencia lleva muchas cuentas a la vez, cuántas de esas horas son de verdad; de ese desajuste hablamos en una agencia con muchos clientes no puede darte las horas que promete.
«Contenido»
«Cuatro artículos al mes» pueden ser cuatrocientas palabras genéricas o mil quinientas investigadas y revisadas por alguien que conoce tu sector. Un artículo no es una unidad de medida. La pregunta: ¿qué extensión tiene, quién lo escribe y quién lo revisa antes de publicarlo?
«Optimización»
A veces es un ajuste único de diez páginas al principio del contrato; otras, un trabajo continuo que se repite según cambian el mercado y Google. La pregunta: ¿se hace una vez o se repite, y sobre cuántas páginas?
«Informe»
Puede ser un PDF automático con gráficos que se genera solo, o una lectura con decisiones, con alguien que te dice «esto sube, esto baja y esto te propongo cambiar». La pregunta: ¿qué decisión voy a tener que tomar después de cada informe? Si la respuesta es ninguna, seguramente estás pagando gráficos, un problema que se cuenta en cuando la agencia mide su éxito con métricas que no pagan tus facturas.
«Estrategia»
Puede ser un documento que se entrega el primer mes y se archiva, o una hoja de ruta que se revisa cada trimestre. La pregunta: ¿cuándo se revisa y quién decide qué cambia?
«Atención»
Todas las agencias dicen ofrecerla. Unas contestan en horas; otras, en la semana siguiente. La pregunta: ¿en cuánto tiempo contestáis a un correo normal? El día a día de esa espera se cuenta en escribir a tu agencia un viernes y esperar respuesta hasta el lunes.
«Resultados»
La palabra más resbaladiza de todas. Puede querer decir más posiciones, más visitas, más llamadas o simplemente que el trabajo se ha hecho. Son cosas muy distintas, y solo una de ellas paga facturas. La pregunta: ¿qué número concreto vais a mirar para decir que ha funcionado y qué pasa si no sube?
Lo que no está escrito y también cuesta
Además de las palabras hay diferencias que no aparecen en el papel:
- A qué tipo de cliente está acostumbrada la agencia. Quien trabaja para grandes marcas tiene una estructura pensada para ellas, y esa estructura se paga entre todos los clientes.
- Cuánto de lo que cobra va al trabajo y cuánto a todo lo que lo rodea: comerciales, oficina, dirección. Ninguna es mala por tener esos gastos, pero no todas los reparten igual.
- Qué queda fuera. Páginas nuevas, rondas extra de correcciones, fotos, cambios fuera de lo pactado. Una propuesta barata con muchas exclusiones puede acabar costando más que una cara que lo incluye todo.
- Las herramientas y licencias con las que se trabaja y quién las paga.
No hace falta descubrir cuál es el margen de nadie para decidir. Basta con saber que el precio no es solo el trabajo de una persona multiplicado por sus horas.
Cómo poner dos presupuestos a la misma altura
Manda a las dos agencias el mismo correo, de tres líneas: «Al día treinta y al día noventa, ¿qué voy a tener en las manos? ¿Quién lo hace? ¿Qué queda fuera?». Pide que respondan con sus palabras, sin adjuntar el catálogo. Después compara.
Un ejemplo, otra vez inventado. La propuesta A, 400 €: cuatro artículos de quinientas palabras escritos por un redactor externo, informe automático y sin reuniones. La propuesta B, 1.500 €: ocho artículos de mil quinientas palabras revisados por alguien del sector, un responsable fijo y una reunión mensual con decisiones. No son lo mismo con distinto precio. Son dos productos con el mismo nombre, y el adecuado depende de lo que necesitas y de lo que puedes sostener.
Un tercer punto de referencia
Existe también un modelo de precio distinto, en el que la cuota no se fija por horas de personas sino por volumen de trabajo producido. AutoAd funciona así: SEO Base cuesta 99 € al mes con tres artículos al día, SEO Pro 199 € con diez y SEO Máximo 499 € con cien. Google Ads son 150 € al mes aparte, más lo que se le paga a Google, y no hay un pack combinado.
Sería un error compararlo con el presupuesto de una agencia como si fueran equivalentes. Una agencia vende atención y criterio; AutoAd vende producción diaria y vigilancia de posiciones. No incluye a nadie que se siente contigo cada mes a discutir la estrategia, y no lo pretende. Para quien quiere ver el mapa entero, cuánto cuesta posicionar una web en Google ordena las opciones, y agencia SEO vs software de SEO automatizado pone lado a lado las ventajas de cada modelo.
Conclusión
Cuando dos agencias cobran precios muy distintos por «lo mismo», casi siempre el problema no es de dinero sino de vocabulario: cada una llama de forma parecida a cosas que no lo son. Traduce las palabras, pregunta qué tendrás en las manos y quién lo hará, y la diferencia de precio dejará de parecer un misterio. Si quieres ver cómo se ve un modelo que cobra por trabajo entregado y no por horas, consulta cómo acceder a AutoAd.