El blog de empresa muere casi siempre por la misma causa: nadie sabe de qué escribir. Se empieza con dos o tres ideas evidentes, se publican, y a la cuarta semana llega el bloqueo. Entonces aparecen los artículos de relleno sobre efemérides, las notas internas que no le interesan a nadie fuera de la oficina y, poco después, el silencio.
El problema no es la falta de ideas. Es que se buscan en el sitio equivocado. Las ideas buenas no salen de una reunión creativa: salen de lo que tus clientes ya preguntan y de lo que la gente ya escribe en Google. Vamos a ver de dónde sacarlas, en qué orden y cómo saber cuáles merecen la pena.
Empieza por lo que ya te preguntan
Tienes una mina de temas en tu bandeja de entrada y en tu teléfono. Cada duda que un cliente te plantea antes de comprar es un artículo potencial, porque si te la pregunta a ti, se la está preguntando también a Google mucha más gente.
Haz este ejercicio: repasa las últimas veinte conversaciones con clientes o presupuestos enviados y apunta todas las preguntas que aparecen. Cuánto cuesta, cuánto tarda, qué incluye, qué pasa si no funciona, cuál es la diferencia entre esto y aquello, hace falta permiso para esto, se puede hacer en invierno, sirve para mi caso concreto.
Verás que se repiten. Esas repeticiones son tu primer plan editorial, y suelen ser mucho mejores que cualquier idea inventada, porque están escritas con las palabras reales de quien va a comprar.
Saca ideas de las búsquedas donde ya apareces
La segunda fuente es Google Search Console, la herramienta gratuita que te dice en qué búsquedas sale tu web. Si aún no la tienes conectada, empieza por cómo saber por qué búsquedas aparece tu web.
Busca dos patrones. El primero son búsquedas por las que apareces con muchas impresiones pero en posiciones bajas: temas donde Google ya te asocia, pero donde no tienes contenido específico. Un artículo dedicado a ese tema tiene muchas más opciones que uno sobre algo nuevo.
El segundo son búsquedas raras que no esperabas. La gente pregunta cosas concretísimas y muchas veces te encuentra por un párrafo suelto perdido en otra página. Si eso pasa, es una señal clarísima de que hay demanda y muy poca oferta buena.
Cubre todo el recorrido de compra, no solo el final
Un blog que solo habla de tus productos atrae a poca gente. Un blog que solo habla de temas generales atrae a mucha gente que nunca comprará. El equilibrio está en cubrir las tres fases por las que pasa cualquier comprador.
- Cuando tiene un problema pero no sabe la solución. Busca síntomas: "por qué se me llena el sótano de humedad", "mi tienda online no vende". Aquí llega mucha gente y aún no está lista para comprar, pero te conoce por primera vez.
- Cuando compara opciones. Busca alternativas y diferencias: "qué es mejor para aislar una fachada", "diferencias entre estos dos tipos de contrato". Aquí ya está evaluando y tu criterio pesa mucho.
- Cuando quiere contratar. Busca precios, plazos, empresas y condiciones: "cuánto cuesta reformar un baño en Valencia". Es donde menos gente hay y donde están tus clientes.
Si tienes que empezar por algún sitio, empieza por el final: los temas de precio, plazo y decisión de compra son los que antes se convierten en clientes, aunque traigan menos visitas.
Filtra las ideas con tres preguntas
No todas las ideas merecen convertirse en artículo. Antes de escribir, pásalas por este filtro:
¿Alguien busca esto? Si nadie escribe esa frase en Google, da igual lo interesante que sea. Puedes comprobarlo escribiendo la frase en el buscador y viendo si existen resultados dedicados a ella. Si Google no encuentra nada específico, o nadie lo busca, o nadie lo ha cubierto todavía.
¿Puedo ser el mejor resultado? Mira los resultados que ya salen. Si son las grandes enciclopedias del sector y tú acabas de empezar, quizá ese no sea tu tema. Si son artículos genéricos y flojos, y tú tienes experiencia real, adelante.
¿Tiene algo que ver con lo que vendo? Un artículo que atrae mil visitas de gente que jamás te comprará no vale para casi nada. Es preferible una entrada que traiga treinta visitas de gente con tu problema exacto.
Convierte la lista en un calendario realista
Con las ideas filtradas, ordénalas y repártelas en el tiempo. Aquí conviene ser honesto con lo que puedes sostener. Es mucho mejor un artículo cada semana durante un año que quince artículos en marzo y nada más.
Agrupa además los temas relacionados. Si vas a escribir cinco entradas sobre presupuestos, escríbelas seguidas y enlázalas entre sí: Google entiende mejor que dominas un tema cuando lo cubres de forma completa que cuando saltas de un asunto a otro sin conexión. Cómo hacerlo bien está en cómo enlazar bien los artículos de tu blog.
Y una última precaución: no escribas dos artículos casi idénticos. Es facilísimo que "cuánto cuesta X" y "precio de X" acaben siendo el mismo texto compitiendo consigo mismo. Cuando dos ideas se solapan, fúndelas en una sola pieza más completa.
Cuando la lista existe pero nadie escribe
Casi todas las empresas que hacen este ejercicio acaban con una lista de cincuenta o cien temas excelentes. Y casi todas se quedan ahí, porque escribir cien artículos requiere un tiempo que no existe.
AutoAd está pensado para ese punto exacto. Es un equipo de agentes de inteligencia artificial que hace el trabajo entero de forma automática y todos los días: analiza tu negocio para entender qué vendes y a quién, revisa tu Search Console para ver en qué búsquedas ya estás cerca de la primera página, decide sobre qué escribir a partir de esas oportunidades reales, redacta el artículo, le pone una nota de calidad antes de publicarlo, lo publica en tu web y avisa a Google y a Bing para que lo indexen antes. Después vigila posiciones y ajusta el rumbo.
Publica solo en WordPress, Shopify, Webflow y webs programadas a medida. En Wix y Squarespace optimiza los textos SEO de páginas existentes pero no crea el artículo; en otras plataformas te da el análisis y el artículo listo para pegar. Los planes empiezan en 99 €/mes con tres artículos al día, 199 €/mes con diez y 499 €/mes con cien.
Conclusión
Elegir sobre qué escribir deja de ser un problema cuando dejas de inventar y empiezas a escuchar: las preguntas de tus clientes, las búsquedas por las que ya apareces y los temas que separan a alguien con un problema de alguien listo para contratar. Filtra por demanda real, por posibilidades de competir y por relación con lo que vendes, y tendrás plan para meses.
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