Pagas cada mes por anuncios en Google, alguien los gestiona y tú te quedas con una sensación incómoda: sospechas que algo se podría hacer mejor, pero no sabes lo bastante para discutirlo. No hace falta ser experto. Hacen falta cinco preguntas bien puestas.
Sirven igual para una agencia, para un freelance, para un compañero de tu equipo o para una herramienta automática. Lo importante no es quién lleve tu cuenta, sino que sepa explicarte qué hace y por qué. Y una cosa previa: la cuenta es tuya, así que tienes derecho a ver cómo está montada.
Pregunta 1: ¿Qué objetivo persigue cada campaña?
Una campaña es un conjunto de anuncios con un presupuesto y un fin. La respuesta buena es concreta: «Esta consigue llamadas para el servicio de reparaciones, y esta otra formularios de presupuesto para instalaciones». La respuesta mala es vaga: «Generar visibilidad» o «Mejorar tu presencia».
Si tienes varias campañas y nadie sabe decirte para qué sirve cada una, o todas parecen hacer lo mismo, es fácil que estén compitiendo entre sí o gastando en algo que no te interesa. Cada campaña debería responder a una necesidad de tu negocio y poder juzgarse con un resultado que tú entiendas.
Pregunta 2: ¿Qué búsquedas se han excluido y por qué?
Tus anuncios pueden salir en búsquedas que no te convienen. Un ejemplo hipotético: si vendes muebles nuevos y tu anuncio aparece cuando alguien busca «muebles gratis» o «cómo arreglar un mueble», estás pagando clics de gente que no va a comprarte. Para evitarlo se usan las palabras negativas, que son términos que le dices a Google que no quieres que activen tu anuncio.
Pregunta por ellas. Una persona que trabaja bien la cuenta revisa con frecuencia qué búsquedas están activando tus anuncios y añade exclusiones. Debería poder enseñarte una lista y contarte por qué se añadió cada término. Si te dicen «eso ya lo hace Google» o no saben qué es una palabra negativa, es una luz roja.
Pregunta 3: ¿Cuánto se ha gastado y en qué?
Parece lo más básico y, sin embargo, mucha gente no lo sabe con detalle. Te corresponde conocer el gasto total y cómo se reparte: por campaña, por tipo de búsqueda, por zona o por dispositivo. Recuerda que la inversión en anuncios se paga directamente a Google, y tienes acceso a verla en tu cuenta.
Una buena respuesta cruza el gasto con los resultados: «Gastamos tanto en esta campaña y trajo tantas consultas». Una mala se queda en el gasto («Hemos usado todo el presupuesto») sin decir qué trajo. Gastar el presupuesto entero no es un logro: lo que importa es qué se consiguió con él.
Si te preocupa perder dinero, dedica un rato a leer cómo evitar malgastar dinero en Google Ads, donde hay más señales para detectarlo.
Pregunta 4: ¿Qué cuenta como conversión?
Una conversión es la acción que para ti vale algo: una llamada, un formulario, una compra. La cuenta debe estar configurada para contarlas, y tú tienes que saber cuáles cuenta. A veces se cuentan como conversión cosas que no lo son, como un clic en un botón cualquiera o una visita a una página, y entonces los informes parecen brillantes aunque no haya llamado nadie.
Pide que te enseñen qué acciones están marcadas como conversión y si coinciden con lo que tú consideras un contacto real. Si tu cuenta dice que tienes muchas conversiones pero tu teléfono está callado, algo no cuadra. Es la pregunta que más aclara, porque es la que separa el movimiento del resultado.
Pregunta 5: ¿Qué has cambiado últimamente y qué vas a probar ahora?
Una cuenta de anuncios no se monta y se deja. Se revisa, se ajusta y se prueba. Quien la lleva debería poder decirte con naturalidad qué ha cambiado en las últimas semanas (un anuncio nuevo, una exclusión, un ajuste de presupuesto) y qué piensa probar a continuación, con una razón.
Si la respuesta es «no hemos tocado nada, va bien» durante meses, pregúntate si alguien está mirando la cuenta. Y si se cambian cosas sin explicarte el motivo, también. Lo ideal es un ritmo razonable de cambios explicados y que tú puedas entender, aunque no los hagas tú.
Antes de preguntar y después de escuchar
Prepárate un rato para mirar la cuenta con quien la lleva, en lugar de pedir un resumen por correo. Verlo en pantalla, con los números delante, cambia la conversación: es más fácil notar si algo no cuadra cuando la otra persona tiene que señalarlo. Anota las respuestas y, en la siguiente revisión, vuelve sobre ellas. Lo que se prometió probar, ¿se probó? Lo que iba a corregirse, ¿se corrigió?
No se trata de interrogar ni de ponerte en plan inspector. Una buena relación con quien lleva tu cuenta se construye con preguntas claras y respuestas claras, y quien trabaja bien agradece que te interese.
Cómo leer las respuestas
Más allá del contenido, fíjate en el tono y la forma:
- Respuestas concretas, con ejemplos de tu cuenta, suelen indicar trabajo real.
- Respuestas llenas de jerga sin traducir, o que te piden «confiar», deberían hacerte dudar.
- Que admitan que algo no funcionó y expliquen qué harán es buena señal.
- Que no puedan o no quieran enseñarte la cuenta es una mala señal, porque es tuya.
Si estas preguntas te dejan con dudas sobre si te conviene delegar o no, puedes leer cuándo merece la pena contratar a alguien para Google Ads. Y si tu cuenta ya existe pero no rinde, cómo optimizar una campaña de Google Ads que no rinde te da por dónde empezar.
Conclusión
Cinco preguntas bastan para evaluar a quien lleve tu cuenta de Google Ads: qué objetivo tiene cada campaña, qué búsquedas se han excluido, cuánto se ha gastado y en qué, qué cuenta como conversión y qué se ha cambiado y se va a probar. Sirven igual para una persona que para una herramienta, y las respuestas claras y concretas son el mejor indicio de que alguien está cuidando tu dinero.
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